Marisa  García González

 

 

 

 

 

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JUVENTUD PERDIDA

 

Horizontes muy oscuros

Rodearon mi juventud.

Mi barco iba a la deriva.

Me guió la luz de un faro.

Con la mochila vacía

de afectos y comprensión

me rebelé a mi destino

y busque caminos nuevos.

Con ansias de libertad,

como un águila volé

buscando otros horizontes,

despejados, misteriosos.

De amores y comprensión,

llené mi nueva mochila.

En soledad, sin el mar,

la orfandad siempre sentí.

¡Ay! Si no fuera rebelde.

¿Mi vida hoy, como sería?

 

                                   Maricha García

 

 

ENTRE EL PASADO Y EL PRESENTE

 

Estrujo los recuerdos perdidos y fugaces.

Observo el mar, sus olas

que danzan sobre rocas en blancas carcajadas.

Al mar le han robado su inmensa soledad.

 

Mis raíces no existen,

solo queda la noche sobre el mar.

 

En el helado mar, quiero mojar mi cuerpo,

parar lo que pasó.

Jóvenes ahogados en mareas salvajes,

disfrutaban del agua, los abrazó la muerte.

 

Mis raíces no existen,

solo queda la noche sobre el mar.

 

 

Veo una roca negra erguida desde siempre,

me habla de la niñez.

Hambre y fanatismo, incultura, tragedias,

mujeres sometidas, generaciones perdidas.

 

Mis raíces no existen,

solo queda la noche sobre el mar.

 

Tierra de mis ancestros, emigrantes gallegos,

con morriña de hogar.

No hay llanto en sus ojos, se agotaron sus lágrimas.

 

Mis raíces no existen,

solo queda la noche sobre el mar.

 

                                                           Maricha García