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Este título forma parte de la revista Ferrol Análisis Número 20
Se reproduce con autorización de la Revista y del autor del artículo:

El Doctor Arquitecto Don Ramón Rivera López

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                                   ARQUITECTURA Y MÚSICA

 

                                                                       La arquitectura es música petrificada

                                                                                                               Goethe

 

            Tomé conocimiento de este pensamiento  de Goethe a través de su obra, de la que yo era un asiduo lector, en aquellos  años de  transición de la adolescencia a la juventud. Años, en lo que todo se te presenta como enigmático, fascinante....., Tal pensamiento despertó en mi una inquietud muy compleja: por un lado, una   mezcla de confusión, oscuridad e ininteligibilidad, y por otro, profundidad, lucidez, asombro, maravilla...

            Indudablemente Goethe, gran poeta y pensador profundo, amante apasionado de las artes y las ciencias, a las que iluminó con sus aportaciones brillantes, no escribió el pensamiento  La arquitectura es música petrificada  como una simple  metáfora. Era muy consciente, y lo expresa en su obra que, a nivel de conocimiento, todo está íntimamente relacionado.

 

LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD

 

            En el anterior siglo XX  la ciencia avanzó de un modo extraordinario. Surgen tres grandes revoluciones científicas:  La Teoría de la Relatividad de Einstein, La Teoría Cuántica y las Ciencias de la Complejidad.          

            Las revoluciones científicas suelen conmocionar los edificios donde habitan otras formas de conocimiento. La revolución newtoniana trasciende la mecánica y se difunde a través de la filosofía, sociología etc. Nace así el mecanicismo como doctrina filosófica. Mecanicismo es determinismo.

            Con la Teoría Cuántica, el determinismo recibe el primer zarpazo. Aunque las probabilidades son las reinas del formulismo matemático de las leyes del micro-cosmos, sigue habiendo determinismo en la previsión de la probabilidad de un fenómeno cuántico.

Las Ciencias de la Complejidad son las que desmoronan el edificio determi-nista de las leyes de la naturaleza. Como diría uno de los creadores de este “cataclismo”, el premio Nobel Ilya Progogine: El indeterminismo es la norma de la naturaleza y el determinismo es la excepción. Este gran científico, en contraposición a Einstein, dice que “Dios juega a los dados”.

            Me enamoré de las Ciencias de la Complejidad, en la década de los años 80.  Ellas habían nacido entre las décadas del 60 y 70 (siglo XX). Existen las siguientes ramas: La Teoría General de Sistemas, La Teoría de las Catástrofes, La Teoría de las Estructuras Disipativas, La Sinergética, La Geometría Fractal, La Teoría de la Percolación y Redes Neuronales Artificiales.

            La lectura reflexiva del libro del físico-matemático Herman Haken , Secreto de los éxitos de la Naturaleza, con subtítulo La sinergética, me impulsó a cambiar el tema elegido para mi tesis doctoral, “La dinámica urbanística en los asentamiento poblacionales de Galicia”, por el arriesgado, absolutamente nuevo y muy atractivo, Introducción al Análisis Sinergético de la Arquitectura y el Urbanismo.

            Partiendo de cero, desarrollé la tesis. Por más que rastreé en el banco de datos, a nivel mundial, en los Servicios Teledocumentación de la Universidad de  Santiago de Compostela, los resultados fueron negativos. No existía ninguna publicación o trabajo que aplicara la Sinergética a la Arquitectura y el Urbanismo.                                        

La aplicación de la sinergética  fue el tema central, sin olvidar las otras ramas de las Ciencias de la Complejidad, como fue la Geometría Fractal, para relacionar Arquitectura y Música. Y entramos ya en materia.

                                  

LA GEOMETRÍA FRACTAL

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Conjunto de Mandelbrot


            La matemática ha enriquecido, a través de la historia, el concepto de geometría. Desde aquella concepción egipcia de la agrimensura (arte de medir tierras)  hasta hoy, se han ido sucediendo geometrías con objetivos muy  concretos en el estudio de la realidad, o en el campo de los conceptos abstractos del conoci-miento matemático e incluso físico. Podemos citar las siguientes geometrías: empírica, euclidiana, equiforme, afín, proyectiva, diferencial, analítica, descriptiva, algebraica, integral, probabilística, no-euclidianas (Bolyai, Lobatchewki, Riemann, Gauss), topológica, etc. La materialización de la Arquitectura se configura a través de la geometría euclidiana, y sin ser consciente de ello, en cierto sentido interviene la geometría fractal.

 

            La geometría fractal es un descubrimiento del matemático polaco Benoît Mandelbrot, quien acuña el termino dimensión fractal como dimensión fraccio-naria. La geometría fractal es la geometría de la naturaleza. La autosemejanza está presente en la generación de figuras fractales. Una simple ecuación en números complejos, aplicada recursivamente, genera figuras de una belleza increíble. El conjunto de Mandelbrot es un buen ejemplo. Algunos autores han afirmado,           entre ellos el propio Mandelbrot, que la geometría fractal tiende un puente entre la ciencia y el arte. La propia naturaleza la utiliza en la composición de los paisajes naturales dotándolos de gran belleza. El ser humano lo utiliza en el diseño y  el arquitecto, como veremos más adelante, también de forma intuitiva.

            La dimensión fractal es la medida de la fragmentación y de la irregularidad de un conjunto geométrico determinado. Se demuestra matemáticamente que la dimensión fractal es una relación logarítmica entre el número de fraccionamientos del conjunto y  la dimensión del elemento fraccionado correspondiente a ese grado de división,   tomando como límite del fraccinamiento el infinito matemático, o lo que es lo mismo, que la dimensión del elemento de referencia tienda a cero.

 

 

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Ampliación de un fragmento del conjunto de Mandelbrot

 

 

            Así, el conjunto de Cantor, que es el que resulta de suprimir el tercio central de un segmento y de  repetir con los sobrantes  la misma operación hasta el fraccionamiento infinito, tiene la dimensión 0,6309. Es decir, ni es una línea (dimensión 1), ni tampoco un vacío (dimensión 0). Este conjunto, llamado el polvo de Cantor, le sirvió a Mandelbrot, empleado en la IBM (USA), para esclarecer las secuencia en los ruidos de las transmisiones telefónicas.                                         La curva de von Koch, es otro de los “monstruos” matemáticos, como los denominaban los estudiosos. Esta curva, llamada también copo de nieve, se genera a partir de un triángulo equilátero, construyendo en el tercio central de cada lado otros triángulos equiláteros y repitiendo hasta el infinito la misma operación en la poligonal resultante. Es una curva cerrada  continua y no rectificable. No es  derivable y por tanto carece de tangente. Su perímetro es infinito y su área finita. Su dimensión fractal es 1,261... Es decir, no es una línea euclídea ni una superficie. Su aspecto es el de una superficie deshilachada.

 

 

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Ampliación de un fragmento del conjunto de Mandelbrot

 

 

 

            La esponja de Sierpinski-Menger. Partiendo de cada cara de un cubo,  se organizan rectángulos en sentido horizontal y vertical como se hizo en el conjunto de Cantor con los segmentos. Esos rectángulos son las bases de los prismas que tienen por altura el lado del cubo. En el límite se obtiene algo similar al polvo de Cantor, pero situado en el espacio. Es la esponja mencionada, con una dimensión fractal 2,72 .... No es, por tanto, ni una superficie ni un volumen. Los mocárabes, de la arquitectura árabe, podrían ser algo similar. En la Alambra se encuentra, por doquier,  este tipo de composición fractal.

            En la geometría fractal, la autosemejanza, homotecia interna, recurrencia y jerarquías de escala, son elementos constituyente de la misma.

            Los sistemas dinámicos tienen mucho que ver con la geometría fractal. La dimensión fractal informa del grado de complejidad del sistema. Como dice Man-delbrot: “entre el dominio del caos incontrolado y el orden excesivo de Euclides, hay a partir de ahora una nueva zona de orden fractal”. En el conjunto de Mandel-brot, examinado de cerca y ampliando detalles se encuentra la repetición inexorable de una formas combinadas con una variedad que nos deja pasmados.

 

MÚSICA

            Antes de entrar en la relación Arquitectura-Música, expondré a continuación algunos conceptos básico de la música para facilitar la comprensión.

De un modo  muy elemental, se define la música  como el arte de combinar sonidos para producir un efecto estético. Los sonidos o notas emitidos sucesi-vamente conforman una melodía y si se emiten simultáneamente, una armonía.

            La teoría física de la música asocia a cada nota una determinada frecuen-cia. Así el la de la 3ª escala tiene 440 Hz.(vibraciones por segundo).

            El intervalo entre dos notas se determina por la razón de sus frecuencias. Tomando como referencia el do =1, estas razones son las siguientes:

                        do     re      mi      fa     sol      la       si      do    

                         1      9/8    5/4    4/3    3/2     5/3     15/8    2

El do= 2 es la octava aguda del do = 1

            Como sabemos, las distintas octavas se obtienen al multiplicar la nota de referencia por las sucesivas potencias de 2.

 

 

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Fig. 1

 

 

Los armónicos  de un sonido son aquellos cuyos tonos son múltiplos enteros de su frecuencia. Por tanto, todas las octavas agudas son armónicas, pero la recíproca no es cierta: no todos los armónicos son octava agudas.

            Si en la escala de frecuencias se divide su razón por la anterior, resultan sucesivamente las siguientes fracciones: 9/8, 10/9, 16/15, 9/8, 10/9, 9/8.  Como se observa, existen tres intervalos (  9/8, 10/9, 16/15 ) distintos, a los que se denomina:

            tono mayor = 9/8 ;    tono menor = 10/9    y    semitono mayor = 16/15

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Fig. 2

 

 

            En la escala diatónica ( la sucesión de las ocho notas, donde  la última es la repetición de la primera) la distancia entre dos notas consecutivas es de un tono, excepto en los tramos mi-fa y si-do que es de un semitono. Es decir, en la escala diatónica, el sistema musical procede por dos tono y un semitono.

            Escala cromática. En ésta el sistema musical procede por semitonos. Intro-duciendo  éstos entre tono y tono (do-re, re-mi, fa-sol, sol-la y la-si), obtenemos cinco semitonos más, que en escala ascendente son los sostenidos y en escala descendente los bemoles.  Total doce semitonos, dentro de una octava, que componen la escala cromática. En el piano, sostenidos o bemoles son las teclas negras. Entre mi-fa y si-do (semitonos), no existen las teclas negras. El sostenido de una nota se obtiene multiplicando se frecuencia por 25/24, y el bemol por 24/25.

 

 

            Escala temperada- Es la que resulta de promediar la frecuencia del sostenido de una nota con el bemol de la siguiente, distanciada un tono. Esto se aplica en los instrumentos de sonido fijo, como el piano, en el que las teclas negras tienen la frecuencia promediada. Se denominan notas enarmónicas

            El timbre es la cualidad del sonido que, en notas del mismo tono, permite distinguir la fuente que lo produce. El timbre de un sonido es función de los armó-nicos emitidos.        

           El ritmo indica la configuración de la música en relación con el tiempo. Notas y silencios posicionados en el tiempo determinan el ritmo. De aquí nace el compás  como distribuidor de las secuencias, es decir, del tiempo en partes iguales. El compás mide el ritmo.

            La consonancia es la fusión completa de dos o más notas simultáneas (acorde) que impresionan agradablemente al oído. Si la impresión es desagradable se llama disonancia. Según Helmholtz,  un intervalos es consonante cuando las dos notas comparten uno o más armónicos. Cuantos más armónicos, más consonante es el intervalo. En las disonancias, las vibraciones de frecuencias ligeramente dis-tintas se interfieren entre ellas y son percibidas de un modo desagradable.

            El movimiento o aire indica el grado de viveza o lentitud que lleva  el compás de la música. Se expresa en términos italianos. Desde el más lento al más vivo: grave (muy despacio), lento (despacio), ..... presto (muy rápido) y prestísimo (lo más rápido posible). Palabras que en ocasiones se matizan con más detalle con estas otras: giusto, assai, molto, con moto, sostenuto,  ma non troppo y con fuoco.

            El matiz se usa en música para impulsar las notas con más o menos energía, y así inducir estado emocionales. Los términos de matiz son: molto fortísimo, forte, mezzo forte, mezo piano, piano, pianissimo y molto pianissimo.

 

            Con estas nociones elementales sobre algunos elementos conformadores de la música, pasamos a la musicalidad de la arquitectura, de un modo también muy elemental, para dejar constancia de que la arquitectura, como arte, dispone de “notas” que se pueden organizar de forma armónica hasta el infinito.

 

ARQUITECTURA:  MÚSICA PETRIFICADA

 

            El artista comunica a través de su obra no solo vivencias íntimas, sino también las formas que las hacen perceptibles. Por eso, todos los medios utilizados para expresar el arte, poseen un núcleo estructurador muy similar. Así, Schelling mantenía la recíproca de Gothe: “También la música es arquitectura”.

            Los sentimientos que expresa la arquitectura se difunden en el ser emotivo de un modo similar al de la música. Ambas se sitúan en el nivel de la abstracción, a diferencia de las artes verbales que, en principio, parten de un lenguaje concreto.

            La belleza de la música depende de los sonidos estructurados armónica-mente. En la arquitectura, la belleza se manifiesta a través de la acertada combinación dimensional, que la luz pone de manifiesto al incidir sobre la materia  conformadora de los entes geométricos.

            En la música, sonido y  tiempo se engarzan en su expresividad. En arquitectura podríamos decir que tales elementos son la luz y el tiempo. Luz que difunde la organización de la materia, y tiempo que el perceptor necesita en el recorrido para captar las armonías espaciales.

            En la música el espectador está inmóvil, sentado en su butaca, mientras los ejecutantes deslizan las notas a través del tiempo. En la arquitectura ocurre la situación inversa: la obra de arte está ejecutada, fija, y el espectador es el que se desliza a través del tiempo para captar las armonías espaciales. En cierto sentido se parece a un holograma que adquiere movimiento si se mueve el observador.

            En las comparaciones de arquitectura y música se nos ocurre una cuasi-analogía con las siete notas fundamentales de la música  (do, re, mi, fa, sol, la, si):            Las seis “notas musicales” básicas de la arquitectura , en este símil, son: punto, línea, superficie, volumen, espacio y espacio-tiempo.

            Las seis “notas” de la arquitectura, al igual que las de la música, tienen también sus intervalos, semitonos, consonancias, disonancias, ritmos, compases y movimientos. Con ellas se puede componer, al igual que en la música, motivos, frases, períodos, rondós,  sonatas, conciertos,  sinfonías y otra formas musicales-arquitectónicas. Veamos estas seis notas arquitectónicas:

            Punto. Desde una perspectiva geométrica, el punto es un ente sin dimensión. Dimensión cero. Bajo la óptica de la arquitectura, o la macroarquitectura urbana, el punto sí tiene dimensión, pudiendo incluso ser tridimensional: es una focalidad, un centro de atención en la composición arquitectónica.

            Línea. En el sentido geométrico es una sucesión de puntos. Si dimensión es uno. Como “nota” arquitectónica, la línea también puede ser tridimensional: impostas, molduras, arcos, etc., aunque lo habitual es que sean las aristas formadas por encuentros de superficies. Unas arcuaciones sobre columnas estilizadas, según la composición, puede representar la modulación de una línea.

            Superficie.  Dimensión dos. Piel del espacio y del volumen. Puede adoptar todas las formas geométricas que se quiera: plana alabeada, cilíndrica, esférica, etc.

            Volumen. Dimensión tres. En arquitectura, la volumetría se considera más el “bulto de la cosa” que el espacio que podría encerrar, según la definición de la geometría. En el volumen arquitectónico, el observador se sitúa en el exterior del mismo. El volumen se relaciona con la plástica. La forma del volumen pude se la que se quiera: la de los cuerpos puros de la geometría espacial u otra cualesquiera.

            Espacio. Dimensión tres. Es el ente encerrado por el volumen. La piel interior de este volumen configura el espacio arquitectónico, esencia misma de la arquitectura, según Bruno Zevi. Para este autor, toda obra que no tiene espacio interno no es arquitectura, sino escultura.

 

Espacio-tiempo. Dimensión topológica  cuatro. La obra arquitectónica para ser percibida en su totalidad, no basta con un solo punto de vista. Es necesario recorrerla. Esto implica tiempo y también espacio para situar el punto visual. Una buena composición arquitectónica debe prever  esas focalizaciones para que la obra, en su conjunto, resulte armónica. Como dice Bruno Zevi...el hombre, que moviéndose en el edificio y estudiándolo desde sucesivos puntos de vista crea, por así decir, la cuarta dimensión y comunica al espacio su realidad integral”.                                                                                                                                   -        Desde la relatividad de Einstein, el tiempo se considera como una cuarta dimensión. Según esta teoría, hoy bien confirmada, el espacio no existe sin el tiempo y viceversa, es decir, vivimos  en el continuom espacio-tiempo de dimensión cuatro. Precisamente,  este año, Año de la Física, se celebra el centenario del Annus marabilis  de Einstein, quien en 1905 publica, en la prestigiosa revista Annalen der Physik, sus famosos artículos que revolucionaron la Ciencia.

 

Escala diatónica de la arquitectura. La componen los seis entes de la geometría entera (euclidiana).- En realidad, en los tiempos de Euclides, se manejaban 3 y no 4 dimensiones-. Como se observa en el esquema siguiente, en la dimensión 3, se establece la diferencia conceptual:  3v (volumen) y  3e(espacio arquitectónico). Elementos muy diferenciados en la composición arquitectónica.         

 

 

 

 

 

 

Los semitonos arquitectónicos.  En música, el semitono se intercala en el intervalo de dos notas contiguas, excepto en los intervalos mi-fa y si-do. Los sostenidos y bemoles de la arquitectura, siguiendo con el símil musical, serían aquellos elementos situados en una dimensión intermedia punto-línea, línea-superficie, superficie- volumen, volumen-(espacio-tiempo), es decir, entre 0 y 1, 1 y 2, 2 y 3, 3 y 4. Entre el volumen(3v) y el espacio arquitectónico(3e), no cabe una dimensión fractal. A nivel musical sería como en el tramo mi-fa,  o en el si-do, donde no existe el semitono.                                                                                                                              -     Como hemos visto más arriba,  al tratar de la geometría fractal, existen las dimensiones fraccionarias y son, precisamente, las que miden el grado de irregularidad y fragmentación de un determinado conjunto. En resumen, los cuatro sostenidos o bemoles arquitectónicos son fractales. Esto no quiere decir que necesariamente tengan que serlo en el sentido estrictamente matemático, pudiendo recoger los primeros pasos del desarrollo, o inspirarse en conjuntos geométricos que presentan similitudes con los fractales. El fractal es la sugerencia, cuestión ésta muy importante para el artista. Así, la cuarta dimensión, derivada de la relatividad, inspiró a los pintores cubistas.- Los cuatro “semitonos fractales en   escala ascendente son: punto sostenido( Fr 0), línea sostenida (Fr 1), superficie sostenida(Fr 2) y volumen sostenido(Fr 3), y en la descendente: espacio-tiempo bemol, volumen bemol, superficie bemol y línea bemol. Se aclara que Fr 0 es un fractal con una dimensión comprendida entre 0 y 1. El Fr 1 ( fr. entre 1 y 2), etc.

           

La escala cromática de la arquitectura. En el esquema que sigue se representa esta escala dimensional, que se compone de las seis notas euclídeas y los cuatro semitonos fractales.

 

 

 

 

 

Esta escala nos muestra  el extraordinario  juego dimensional que posee una arquitectura creativa. Son las infinitas combinaciones armónicas de las dimensiones enteras y las fractales. Euclides y Mandelbrot. Dado que existen una infinidad de valores fraccionarios situados entre los tramos definidos por las dimensiones enteras, muchos de ellos corresponderán a dimensiones fractales de determinados conjuntos geométricos. Por tanto, se dispone de un  amplio abanico dimensional o, para ser más exactos, existe un espectro dimensional.- Como en la música, existen las combinaciones consonantes y disonantes, acordes y arpegios, tríadas mayores y menores, etc., y las leyes de la buena composición. Ello da para mucho, y estará reflejado en el libro que tengo pergeñado y que será una publicación de aproximadamente 300 páginas.

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El hallazgo de los semitonos fractales. Los semitonos fractales, tratados en mi tesis doctoral sobre la frase goethiana, me llevaron a la conclusión de que ya estaban ahí,  en la arquitectura, desde tiempo inmemorial,  como la geometría fractal está presente en la naturaleza. ¿Qué llevó al hombre a utilizarlos?. La mente en sintonía con la armonía de la naturaleza.  Los semitonos fractales enriquecen la escala compositiva de la arquitectura.                                                                                                    

El punto sostenido.(Fr 0). Recuerda a puntos suspensivos, diversificados y secuenciados. Es un modo de crear intenciones expresivas más complejas en una línea que se fragmenta, puntea, denticula, etc. Otro tanto sucede en el campo de la estética con la línea sostenida (Fr 1 ): superficie que se irregulariza, , deshilacha, festonea, disgrega, etc. En la superficie sostenida (Fr 2), el volumen se irregulariza de oquedades múltiples , esponjándose y  formando como estalactitas, estalagmitas....Se sitúa entre el volumen y el espacio que delimita. En el volumen sostenido (Fr 3 ),  el espacio-tiempo se deshilacha en hebras volumétricas alabeadas y retorcidas sobre sí mismas... El espacio-tiempo deshilachado tendría un aspecto, algo así como un volumen saturado de protuberancias torsionadas, alabeadas y plegadas sobre sí mismas. Es un intento de conexión entre la tercera y cuarta dimensión topológica del espacio-tiempo.  Para formarse una ligera idea , recuérdese las cubierta del museo Guggenheim de Bilbao, proyectado por el arquitecto Gehry . Esa epidermis externa nos sugiere una dimensión fractal de  3 y pico.                                                                                                                                      -       Hablar de semitonos fractales en la composición arquitectónica puede ser tan racional como lo son los semitono en la música. El “vacío” que parecía existir entre las dimensiones enteras de la escala arquitectónica  se han rellenado con las aportaciones extraídas de la geometría fractal. En el desarrollo de mi Tesis Doctoral (dos tomos de unas 600 páginas cada uno),  al intentar desarrollar el pensamiento de Goethe, “la arquitectura es música petrificada”, era consciente de que el gran poeta habría establecido tal similitud al nivel expresivo del lenguaje específico, formal y sonoro, de cada una de esas artes, sin entrar en la articulación de los elementos que generan, mediante sus leyes compositivas, el epifenómeno expresivo. La curiosidad me impulsó a indagar ese aspecto, comparando los elementos compositivos que utiliza cada materia. Antes de la geometría fractal a nadie se le ocurriría mencionar dimensiones fraccionarias. Para completar la escala compositiva necesitaba esos semitonos. ¿Tendrían coherencia?. Sí, ya que la geometría fractal  genera un lenguaje extraordinariamente rico en la creación de belleza. Y no había inconveniente alguno en aplicarlo, de un modo complemen-tario, a la arquitectura e incluso al urbanismo, en la parte estética que a éste corresponde. Mi sorpresa, fue mayúscula y muy satisfactoria, al rastrear la historia de la arquitectura, bajo la óptica de esos semitonos fractales, y comprobar  que ahí estaban. No sólo en la pura ornamentación de la arquitectura, sino en la misma arquitectura con intenciones de expresividad. La arquitectura histórica islámica, es un buen ejemplo, encontrándolos también en otras culturas y estilos, como el gótico, barroco, etc.

Desde el año 2000, aproximadamente, el término fractal se ha puesto de moda, y se ha difundido a las artes y ciencias: hoy lo fractal está en la música, poesía, literatura, estudio de los materiales, astrofísica, electrónica... En arqui-tectura, se han organizado seminarios para las aplicaciones de la geometría fractal.   

La escala cromática arquitectónica consta de 10 notas. El piano en el que se ejecutan las composiciones de la arquitectura, dispone de seis teclas blancas y cuatro teclas negras ( los semitonos fractales). Conviene aclarar que los semitonos fractales no tienen una dimensión fija como sucede con los semitonos de la música,  que presentan frecuencias constantes. Al contemplar la arquitectura islámica o barroca, nos saltan a la vista elementos de la geometría fractal. Gerhy, en su arquitectura actual, con esas cubierta tan alabeadas, plegadas y retorcidas,   intenta provocarle rasguños a la cuarta dimensión utilizando el semitono fractal situado entre el volumen y el espacio-tiempo. Esto quiere decir que el colorido que aporta la escala cromática ha sido utilizado, de un modo intuitivo, por sus autores.

            El timbre en arquitectura, continuando con la analogía musical, es la cualidad de la luz que reflejan los materiales. Es decir, cada material tiene su timbre específico. Una misma obra arquitectónica ejecutada en uno u otro material, nos produce sensaciones distintas: fríos, cálidos, acogedores, etc.

            El ritmo, al igual que en la música y  otras artes, también está presente en la arquitectura: ”El reposado ritmo paleocristiano, la aceleración de los bizantinos, la interrupción bárbara de los ritmos, son expresión de distintas aspiraciones que se manifiestan dentro de esquemas constructivistas substancialmente semejantes”, dice Bruno Zevi, al analizar la métrica en la evolución del románico.

            Los movimientos son también perceptibles en la arquitectura. El anteriormente citado arquitecto Bruno Zevi, en su muy leída obra Saber ver la arquitectura, formula las siguientes cualidades de la organización espacial dentro de una determinada obra: “ espacio estático de la antigua roma”, “la aceleración direccional y la dilatación bizantina, “el dinamismo del barroco”, etc. es decir,

un adagio, un allegro ma non tropo y un vivace con fuoco, en terminología musical. Pero no sólo cada época tiene su propio movimiento arquitectónico sino que, dentro de una misma obra, es fácil detectar qué partes dela misma están ejecutadas con un determinado aire y matiz ( mezo forte, mezo piano, etc.).            Obviamente, nadie confunde música con arquitectura. Si escuchamos atentamente una gran sinfonía,  y otro día nos disponemos a recorrer, en plan contemplativo, una buena obra arquitectónica,  catedral por ejemplo, y analizamos nuestras sensaciones en su amplio espectro( emociones, sentimientos, despertar de nuevas ideas,  ensoñaciones etc.)  y las comparamos, ¿qué hemos hallado?  Nadie duda que la música es más dinámica, más viva, y actúa de un modo más directo en nuestra sensibilidad emocional. Además de esto, también nos damos cuenta que nos transporta a otros estados anímicos e intelectuales de difícil definición, quizás sugerencias de estructuras sublimes, esencia y existencia orquestadas y fusionadas en un Todo en el que nuestro ser cobra la razón plena de ser en la existencia. A estos niveles, como decía Schelling, También la música es arquitectura”.

            Si ahora comparamos las sensaciones que nos despertó el recorrido a través del interior y exterior de la catedral, el proceso es inverso: primero nos maravillamos de las armonías  espaciales arquitectónicas y, a medida que avanza el recorrido, el estado emocional se va transformando en secuencias  dinámicas y fascinantes, estructuradas en asociaciones sublimes inenarrables. Nos percatamos, al final, que nuestra experiencia  nos sugiere imbricaciones similares a la de la música. Algo similar a esto tuvo que sentirlo Johann Wolgang Goethe (1749-1832) muy vivamente y con infinidad de matices poéticos. Estudiante de derecho, llega a  la ciudad de Estrasburgo, el 2 de abril de 1770, para terminar sus estudios. Lo primero que hace es visitar la catedral. Quedó tan embrujado por su arquitectura – denominaba a la catedral “los árboles de Dios”- que, como un auténtico enamorado, necesita empaparse, fundirse  con ella, para escudriñar hasta el último secreto de su belleza. De ahí, sus constantes visitas al monumento arquitectónico durante los dos años de estancia en esta ciudad, que  tan importante fue en su formación. Ese enamoramiento arquitectónico le hizo dudar de su entrega a la arquitectura o a la poesía. Pudo más la vena poética, y la Humanidad le reconoce la elevadísima calidad de la obra realizada. ¿Sucedería lo mismo si eligiera la arquitectura?. En esos años (1770-1772) se gestaba  la explosión romántica en estas áreas geográficas. Unos años más tarde (1774) escribiría  su famosísimo libro, Las cuitas del joven Werther. Gothe era un joven rebelde y romántico que frecuentaba el apasionado círculo intelectual   Sturm und Drang (Tempestad y Asalto).  El romántico poeta le dedica “una encendida loa” al arquitecto Erwin von Steinbach, autor del proyecto y director de las obras de la catedral -construida a finales del siglo XII-, con el título Von deutchser Baukunst (Sobre la arquitectura alemana), publicada en 1772. Destacamos un párrafo de esa publicación: ...“Cuántas veces la luz del crepúsculo, con una amable serenidad, ha aliviado mi ojo agotado de tanto observar con atención. Esta luz hacía que las innumerables partes se difundieran en las dimensiones y aparecieran sólo éstas simples y grandes y me hicieran sentir el arrebatador impulso de disfrutarlas y conocerlas”....

            Con qué viveza volvió a brillar frente a mí envuelta en el aire de la mañana, con que alegría pude extender mis brazos hacia ella al ver las grandes dimensiones convertidas en innumerables pequeñas partes como en las obras de la eterna naturaleza. Hasta la más minúscula nervadura todo es forma y todo tiene como fin la totalidad”.

       Hemos destacado en negrilla  “las dimensiones”. Está claro que Goethe se dio perfecta cuenta de que en la expresión de la arquitectura cuenta todo. No solo el espacio arquitectónico  y el volumen, sino también  la capacidad expresivas del resto de las dimensiones:  punto, línea , superficie, etc.

 

 

 

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Edificio situado en la esquina de las calles Galiano y Rubalcava (Plaza de Armas de Ferrol), con referencias fractales.
Arquitecto: Ramón Rivera López.

 

            Estilos arquitectónicos y escalas dimensionales.- La historia de la arquitectura  muestra una evolución oscilante de los estilos o movimientos. De un modo muy general se puede afirmar, como en la música, que en un estilo sosegado, apacible, apolíneo, la escala diatónica es la predominante; mientras que en los estilos dinámicos, coloristas, dionisiácos, la escala dominante es la cromática. Dentro de cada período suelen aparecer tendencias que no siguen la moda, el estilo. Como ejemplos del primer caso tenemos: la arquitectura clásica griega, el renacimiento, neoclásico, y ya en el siglo XX, el movimiento moderno en el que se pretende desnudar a la arquitectura de toda ornamentación, promoviendo las formas puras . Le Corbusier definía: “Arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz”. Para Bruno Zevi, el volumen arquitectónico es escultura. Este autor esencializa la arquitectura en el espacio arquitectónico, es decir,  el espacio interior delimitado por el volumen externo. El observador, inmerso en este espacio, percibe además  de las superficies que lo delimitan, las líneas ( aristas) que se generan entre las distintas superficies, situaciones focales-puntuales- y los volúmenes existentes dentro de ese espacio arquitectónico.

 

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Museo Guggenheim. Bilbao. Arquitecto: Gehry.

 

Si a los entes geométricos se les quiere acentuar más sus campos de expresión, estaríamos en las dimensiones fractales. Por tanto, proponemos una definición más general que globalice todas las tendencias y estilos de la arquitectura: La arquitectura es la  materialización en el espacio de la composición armónica de las notas extraídas de la escala dimensional cromática.  La escala cromática arquitectónica (espectro dimensional) integra todas las notas dimensionales de la arquitectura. De aquí surgen las dos grandes tendencias de la arquitectura: los estilos que buscan formas de expresión más racionales con pureza de líneas (dimensiones enteras con escasa o nula  utilización de fractales), y los estilos en los que las notas fractales están presentes con menor o mayor intensidad, trascendiendo el racionalismo para acentuar el aspecto sentimental y emotivo de la obra. Algunos ejemplos de  arquitecturas en las que, de un modo muy claro, las dimensiones fractales o cuasi fractales  muestran su potencial expresivo son:  Arquitectura islámica. El interior de La Alambra es un buen ejemplo con sus extraordinarios mocárabes  (una especie de esponja de Sierpinski-Menger, dimensión fractal 2,72..), superficies saturadas de arabescos (similares a fractales de dimensión entre 1 y 2); Arquitectura barroca y modernista. Las filigranas que muestran estos estilos, recuerdan las filigranas del conjunto fractal de Mandelbrot .

 

 

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Catedral de Estrasburgo

 

 

Si del aspecto intuitivo de los cuasi- fractales utilizados en las arquitecturas históricas, se pasa al conocimiento pleno y consciente de la aplicación de la geometría fractal a la arquitectura y el urbanismo –en su aspecto estético- , cabe esperar aportaciones importantes a la estética de la arquitectura. Valor este muy apreciado por una sociedad que está asolada con tanto feísmo existente. Recuér-dese los ensanches de las ciudades de la época del desarrollismo en los que, en términos musicales, están muy desafinados, con un “ruido” formal insoportable.

Según el prestigioso arquitecto Antonio Fernández Alba, esos ensanches están llenos de chatarra urbana. ¿Qué frase escribiría Goethe si los recorriera?.

 

 

 

 

 

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Villa Savoir en Poissy (Francia). Arquitecto : Le Corbusier

 

 

 

 

 

Autor: Ramón Rivera López, Doctor Arquitecto. 

 

Este artículo es una síntesis de uno de los capítulos de su Tesis Doctoral titulada Introducción al Análisis Sinergético de la Arquitectura y el Urbanismo, leída en el año 1994, ante un tribunal compuesto por tres arquitectos y dos físicos. La Tesis mereció la calificación  cum laude.

 

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Este título forma parte de la revista Ferrol Análisis Número 20
Se reproduce con autorización de la Revista y del autor del artículo:

El Doctor Arquitecto Don Ramón Rivera López

 

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