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Barack Obama: Los sueños de mi padre. Una historia de raza y herencia (Almed,
2008)
TÍTULO
Los sueños de
mi padre. Una historia de raza y herencia
AUTOR
Barack Obama
EDITORIAL
Almed
TRADUCCCION
Fernando Miranda
y Evaristo Páez Rasmussen
OTROS
DATOS
Gr

Barack Obama

Reseña de Francisco Fuster del libro de Barack Obama, La audacia de la
esperanza (Península, 2007)

Reseña de Francisco Fuster del libro de Stephen Mansfield, La fe de Barack
Obama (Grupo Nelson, 2008)

Colaboraciones de Francisco Fuster en Ojos de Papel
Reseñas de libros/No ficción
Barack Obama: Los sueños de mi padre. Una
historia de raza y herencia (Almed, 2008)
Por Francisco Fuster, lunes, 01 de diciembre de 2008
Desde el pasado 4 de noviembre del 2008, los cuadros
cronológicos que las futuras generaciones de norteamericanos deberán memorizar
para sus exámenes cuentan con un nuevo hito: la fecha del día en que Barack
Obama derrotó al republicano John McCain en las elecciones presidenci
Un mes después de las
elecciones, es evidente que los pronósticos inici
Exactamente lo mismo ha sucedido con su discurso. Leyendo sus libros y
escuchando sus arengas, la gente ha tenido la sensación de estar reviviendo la
historia de esa nación tan compleja, forjada a base de un solapamiento
inevitable de costumbres e intereses dispares, de una continua disputa y
reconciliación de opuestos, en busca de ese ambicionado equilibrio de poderes.
Ha sabido conjugar como nadie ese bagaje contradictorio para dar con la receta
perfecta, consistente en una ponderada mezcla entre los valores tradicion
La historia de Los
sueños de mi padre es la historia de las vidas –en plural– de Barack Obama.
En primer lugar, es el relato de su vida real, la que vivió con su madre, su
padrastro y sus abuelos maternos. En segundo lugar, es la historia de la vida
imaginada por Obama, una vida paradójicamente marcada por la única figura
ausente en ella y, sin embargo, presente a lo largo de todo el libro: su padre
biológico
Pero para hablar de
Obama y de sus sueños no se puede uno quedar en la superficie, no nos
podemos conformar con la fachada y las apariencias, lo que algunos llaman la
“imagen pública del candidato”. Es difícil, soy consciente. Es una tarea
gravosa y que requiere tiempo, la de dejar a un lado al “personaje Obama” e
intentar bucear en su persona. Mi invitación para aquellos interesados en
conocer la cara menos popular del nuevo presidente es muy sencilla: leer a
Obama. Mi porpuesta es adentrarse en la lectura minuciosa y atenta de sus dos
libros de memorias: La audacia de la esperanza y Los sueños de mi
padre. Del primero ya dimos buena cuenta en Ojos de Papel hace unos
meses; es un excelente libro en el que Obama da un repaso a su carrera política
y en el que expone lo que él mismo denomina como “claves para restaurar el
sueño americano”. Pese a que fue escrito en 2006, fue el primero que se tradujo
al castellano aprovechando los primeros compases de la campaña presidencial. Dreams
From My Father, que acaba de traducir la Editorial Almed a nuestro idioma,
es en realidad un libro autobiográfico escrito en 1995, un balance vital
redactado por Obama después de su elección como el primer presidente negro de
la Hardvard Law Review, cuando aún no había empezado su fulgurante carrera
política.
Tras una primera edición en 1995 que pasó relativamente inadvertida, Dreams
From My Father fue reeditado en 2004. Obama había g
Pueden parecer palabras exageradas u oportunistas, puede sonar a crítica
indulgente. Puede ser. Pero también puede ser lo contrario. Puede ser que gente
acostumbrada a leer muchas biografías de políticos americanos haya sabido
reconocer en Los sueños de mi padre la frescura y el encanto de una
prosa que embelesa, de una historia que cautiva. Y es que, si La audacia de
la esperanza me pareció un libro bien acabado y mejor estructurado, debo
decir en honor a la verdad literaria que, aún tratando de temas diferentes e
incomparables, este primer libro de memorias de Barack Obama lo supera en
calidad literaria. Si dije que The Audacity Of Hope era un libro
anormalmente bien concebido para estar escrito por una persona ajena al gremio
de los literatos, más sorprendente todavía es constatar el buen hacer
escriturario de un Obama que, con apenas 33 años, se revela en este libro como
un narrador consumado, como un creador de primer orden a la hora de retratar
una experiencia vital –la suya propia–, con un estilo impecable, a medio camino
entre el libro de memorias convencional y la biografía novelada.
La parte inicial del
libro llama la atención por la frescura y la viveza del relato, por la extraordinaria
naturalidad con la que Obama da cuenta de episodios delicados y comprometidos.
Me refiero concretamente a la comentada anécdota en la que Obama nos cuenta sus
experiencias de juventud con las drogas y el alcohol
La historia de Los sueños de mi
padre es la historia de las vidas –en plural– de Barack Obama. En primer
lugar, es el relato de su vida real, la que vivió con su madre, su padrastro y
sus abuelos maternos. En segundo lugar, es la historia de la vida imaginada por
Obama, una vida paradójicamente marcada por la única figura ausente en ella y,
sin embargo, presente a lo largo de todo el libro: su padre biológico el
keniano Barack Hussein Obama Sr. Como reza el subtítulo, la historia
está concebida en torno a dos ejes básicos: la raza y la herencia, esto es, el
sentirse de Obama como miembro de la raza negra con raíces afric
El relato lo estructura Obama en tres grandes partes o etapas: “Orígenes”
(dedicada a la infancia y adolescencia), “Chicago” (dedicada a la juventud de
Obama en esta gran ciudad) y finalmente “Kenia” (dedicada al viaje que emprende
el joven Barack en busca de sus raíces afric
En este sentido, la parte inicial del libro llama la atención por la frescura y
la viveza del relato, por la extraordinaria naturalidad con la que Obama da
cuenta de episodios delicados y comprometidos. Me refiero concretamente a la
comentada anécdota en la que Obama nos cuenta sus experiencias de juventud con
las drogas y el alcohol. Mientras que otros presidentes han tratado de distraer
la atención o de matizar sus acciones (quien no recuerda cuando Bill Clinton
dijo que fumó cannabis pero no inhaló el humo) haciendo ver que siempre se han
comportado como ejemplos de corrección y virtud, que no hay ningún borrón en su
historial, Obama se nos muestra al natural, contando episodios de juventud que
otros hubieran censurado: “Lancé unos cuantos aros de humo mientras
recordaba aquellos años. Los porros ayudaban, y el alcohol; también una rayita
de coca cuando podías permitírtela. Pero nada de heroína, aunque Micky, el tío
que me inició, según me pareció a mí estaba deseando probarla” (p. 88). Así
de claro y contundente, así de cercano, con sus virtudes y sus defectos, como
cualquier mortal que ha vivido una vida intensa.
Sobre estos tres ejes
que citaba –la raza, la herencia y la figura paterna–
se articula Los sueños de mi padre. Aquí reside sin lugar a dudas el
éxito del libro y, por extensión, el éxito electoral de Obama, en su capacidad
para transmitir una peculiar historia personal que, aún siendo tan particular,
contiene las suficientes dosis de humanidad y elementos comunes para lograr la
identificación del lector/votante con el protagonista de la historia que le
están contando
De su paso por Chicago, la ciudad que vio nacer al político y lo ha visto llegar
a lo más alto, Obama destaca sus peripecias como organizador comunitario en los
suburbios margin
Y qué decir de las páginas que Obama dedica al continente africano. Se relatan
allí las impresiones de un joven americano que, pese a su carácter
multicultural y multirracial, nunca se ha enfrentado a la verdad de unos
orígenes situados en una perdida aldea afric
Sobre estos tres ejes que citaba –la raza, la herencia
y la figura paterna– se articula Los sueños de mi padre. Aquí reside sin
lugar a dudas el éxito del libro y, por extensión, el éxito electoral de Obama,
en su capacidad para transmitir una peculiar historia personal que, aún siendo
tan particular, contiene las suficientes dosis de humanidad y elementos comunes
para lograr la identificación del lector/votante con el protagonista de la
historia que le están contando, con el líder del cambio político que le están
ofreciendo a cambio de su voto. Dice acertadamente Stephen Mansfield en La fe de Barack Obama que Los sueños de mi
padre es un relato que “contiene todos los temas más antiguos y
desgarradores de la historia hum
En cualquier caso, lo cierto es que la faceta de Obama como creador literario
no un faceta menor del nuevo presidente de los Estados Unidos. Contrariamente,
podemos considerarle como unos de los pocos políticos con la capacidad para
expresar sus ideas por escrito con un mínimo exigible de aptitud literaria,
aptitud que en el caso de Obama es tan inusual que a algunos incluso les
resulta sospechosa. No son pocas las voces que se han alzado para acusar a
Obama de no ser el auténtico autor intelectual –o al menos no el autor al cien
por cien– de sus libros, de haber recibido “ayuda” de terceros. Baste como
muestra las acusaciones lanzadas desde la página conservadora American
Thinker por Jack Cashill, quien emprendió hace unas sem
Pero una cosa es la literatura y otra bien distinta es la política. Una cosa
son los sueños y otra la realidad de tener que gobernar la nación más poderosa
del planeta. El día antes de ser brutalmente asesinado, el reverendo Martin
Luther King pronunció en Memphis un célebre y fatalmente profético discurso
en el que anunciaba haber llegado a la cima de una montaña (I’ve been to the Mountain Top). Un cansado Luther
King afirmaba que la raza negra tenía por delante unos días difíciles, pero que
eso no le preocupaba porque él ya había visto la Tierra Prometida. Barack Obama
ha cumplido los sueños de su padre. Como hicieron en su día Lincoln y otros de sus precursores,
ha escalado hasta llegar a la cima de su propia montaña y ha tomado el testigo
del reverendo Luther King, llevando al pueblo afroamericano un paso más allá,
un poquito más cerca de alcanzar esa añorada Tierra Prometida. Pero todavía le
queda lo más difícil: demostrar a los Estados Unidos de América y al resto del
mundo que ese edén de libertad existe y que él es la persona más indicada para
guiarnos en el camino hacia nuestro destino.
http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2972