EL CURA MERINO. EL VENDAVAL DE CASTILLA

EL CURA MERINO. EL VENDAVAL DE CASTILLA. BIOGRAFÍA DE JERÓNIMO MERINO Y COB. TEXTOS Y DOCUMENTOS - TOMO I

Editorial:
FORO PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA MILITAR ESPAÑA
Año de edición:
Materia
BIOGRAFÍAS
ISBN:
978-84-948605-3-9
Páginas:
994
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
Disponible en 2 días

30,00 €
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Puede que Jerónimo Merino y Cob, “el cura Merino”, sea uno de nuestros personajes históricos más populares, aunque no por ello de los más y mejor conocidos. Parece claro que, a casi todos los españoles, si exceptuamos a los de las últimas generaciones cuyo despego por su propia historia es casi un distintivo, por lo menos les sonará. La mayoría, sin embargo, o podrá situarle históricamente y algunos le confundirán con el regicida Martín Merino. Ciertamente bastantes conocerán que fue uno de nuestros héroes de la guerra de la Independencia, pero muchos meos su posterior participación en la guerra de la Constitución o en la primera guerra Carlista y lamentablemente muchos de éstos tendrán en su mente no la verdad sobre quién fue y qué representó, sino la caricatura que los enemigos del hombre y de su lucha se han encargado de difundir a lo largo de los años. Porque, digámoslo sin ambages, gran parte de lo que se ha escrito sobre él tiene poco de historia, bastante de novela y mucho de libelo.

Incluso quizás sea comprensible, pues nuestro biografiado fue hombre de opiniones netas, tajantes y que además sostuvo con las armas, por eso básicamente despertaría simpatía o repulsión, sólo tendría amigos o enemigos, panegiristas o detractores, haciendo de los pocos que le juzgaron con imparcialidad, una rara excepción. Si solamente hubiera luchado en la guerra contra el francés no cabe duda de que hubiera sido u héroe para todos, pero al definirse doctrinalmente tanto en la campaña Realista de 1821-1823 como en la guerra de los Siete Años, todos los enemigos de las ideas que defendió también lo fuero suyos y casi siempre, así es nuestra naturaleza, incapaces de reconocerle mérito alguno. También, reconozcámoslo, era relativamente fácil convertirle, dada su supuesta extracción social y carácter sacerdotal, en el tópico de la demagogia anticlerical del cura de “misa y olla”, ignorante y violento y para completar su caricatura “moreno, bajito y feo”.