Aceptar es recibir voluntariamente algo que nos dan: un regalo, un encargo, una misi¢n, una responsabilidad. Lo aceptamos porque lo consideramos bueno, satisfactorio. Pero hay que empezar por aceptarse uno a s¡ mismo como es y a los dem s como son. En este tercer volumen se recogen las dos £ltimas ocasiones en las que se nos dice c¢mo es Dios, c¢mo nos acepta a pesar de todo y en cualquier circunstancia de la vida. No se limita a esto la revelaci¢n, pues tambi‚n manifiesta Jesucristo c¢mo es ordinariamente el hombre y c¢mo desea que sea el disc¡pulo. La mejor perla de la literatura universal, la par bola del hijo pr¢digo, se expone con detenimiento; la de los vi¤adores que reciben todos la misma paga, habiendo trabajado mucho o poco tiempo, tiene una interpretaci¢n original y optimista. Se resume de un modo sencillo y a trav‚s de unas pocas frases el contenido de los tres primeros d¡as de estos ®Ejercicios Espirituales en ocho sesiones¯.