La discusión en torno a los aspectos metodológicos e ideológicos de la problemática ocupa un lugar importante en esta obra. Los numerosos avatares que, desde el siglo XIX, han experimentado los estudios cient¡ficos de la religión constituyen una de las aventuras intelectuales más caracter¡sticas de la modernidad occidental. En el ambiente evolucionista de aquel tiempo ("darwinismo social"), la fundación de cátedras laicas para el estudio de las religiones fue uno de los puntos calientes que expresaba el contencioso pol¡tico, cultural y social entre el estudio cient¡fico y el teológico de los fenómenos religiosos. De alguna manera, la llamada "querella anticristiana" se polarizó en torno a esta cuestión, cuyos protagonistas fueron, por un lado, las iglesias y, por el otro, el estado liberal. Afortunadamente y por lo general, ese estado de cosas ha sido superado y, en la actualidad, tanto desde la ciencia como desde la teolog¡a, se afirma la necesidad del estudio cultural, pol¡tico y social de los fenómenos religiosos.A lo largo y ancho del texto, el autor mantiene la opinión que la religión constituy