BIOLOGIA Y ONCOLOGIA

BIOLOGIA Y ONCOLOGIA. UNA PUERTA ABIERTA A LA OPORTUNIDA

Editorial:
TAKEDA
Año de edición:
Materia
MEDICINA
ISBN:
978-84-697-4809-1
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umanizar la asistencia oncológica es uno de los grandes retos de esta especialidad médica en el siglo XXI. Los médicos deben tener en cuenta los valores, creencias y situación personal de los pacientes con cáncer para mejorar la atención que les prestan y conseguir así un manejo más integral de la enfermedad. Así lo ponen de manifiesto los autores del libro ‘Bioética y Oncología. Una puerta abierta a la oportunidad’, una iniciativa de la Sociedad Oncológica de Galicia (SOG) que cuenta con el apoyo de la compañía farmacéutica Takeda, y que se presentó en el coruñés Colegio Oficial de Médicos de Santiago de Compostela. Tres oncólogos gallegos y un bioeticista editaron este texto, el primero que trata en España la relación entre Bioética y Oncología, cuyo objetivo es dar respuesta a más de la mitad de especialistas que, según una reciente encuesta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), manifiestan explícitamente la necesidad de formarse en esta disciplina.

Los autores que participan en el libro son el facultativo especialista de Área de Oncología del Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña, el doctor Francisco Barón; el miembro del Comité de Ética Asistencial de este centro sanitario y director de Relaciones Institucionales de la Fundación Hogar Santa Margarita, José Ramón Amor Pan; la miembro del Servicio de Hematología y Oncología Pediátrica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), la doctora Alexandra Regueiro García; y la adjunto especialista en Oncología Médica del CHUS, la doctora Francisca Vázquez Rivera.

Tal como aseguró Francisco Barón, “el 30 por ciento de los problemas que tiene un médico en su práctica clínica habitual no son técnicos, sino éticos y, sin embargo, la formación que recibimos es fundamentalmente técnica. La ética y el humanismo se consideran una pérdida de tiempo, competencias ‘blandas‘ frente a la visión mecanicista de la enfermedad”. Los principales problemas y conflictos del día a día “surgen cuando se quiere resolver un problema ético con herramientas técnicas”, sostuvo.

Este autor defendió que técnica y bioética deben ponerse en práctica de forma paralela, y de un modo sinérgico y complementario, de forma que la atención al paciente sea integral. “La parte afectiva y emocional es muy importante, porque el paciente está viviendo una situación grave que puede llegar a comprometer su vida. Si no nos preocupamos por los enfermos, ni somos capaces de ponernos en su lugar y ser empáticos, no vamos a ser buenos oncólogos”, sentenció.

De ahí que los autores aseguren que es fundamental recuperar la ética y que los oncólogos se formen en comunicación empática, acompañamiento al paciente, o aprender a dar malas noticias, como parte de la labor clínica que deben desempeñar. “Tenemos que conocer la intimidad de los tumores para tratarlos mejor, pero también tenemos que conocer la intimidad de las personas que portan el tumor. Los oncogenes se encuentran en personas, seres humanos que sufren, que tienen miedo, que tienen dolores, y que tienen necesidades”, afirmó Barón.