A trav‚s de interesantes, simp ticas y tambi‚n agridulces an‚cdotas, el Padre Paulo, querido amigo y compa¤ero de ministerio sacerdotal, nos sumerge en algunos aspectos de la vida ¡ntima de toda comunidad parroquial. Cualquiera podr¡a ser la parroquia, iglesia, capilla, ciudad o pa¡s en las que se experimentan situaciones semejantes. Esta lectura nos invita a "recordar" esos buenos modales que a veces perdemos sin darnos cuenta y sin los cuales herimos a otros. No podemos dejar de soslayo que el mbito, espacio, tiempo, edificio, elementos sagrados hacen a lo trascendente, y nos elevan y ayudan emp ticamente a encontrarnos con Jes£s, Amigo y Redentor. Y no solo nos ayudan, como si fueran muletas para nuestra sensibilidad: hacen al misterio de Cristo, quien se encarn¢ en el seno de Mar¡a siempre virgen haci‚ndose igual a nosotros en todo, menos en el pecado. Es objetivo de este trabajo, entonces, hacer llegar algunas sugerencias sobre ?urbanidad eucar¡stica? o ?buenas maneras eucar¡sticas?. Pr¢logo, por Edgardo Fitolite 11 INVITACIàN 11 Unas an‚cdotas familiares... 15 Aviso y advertencia 16 Criterio obvio: s