Un día estuve tan triste que empecé a escribir en verso. Escribí sobre la frustración del amor no correspondido, el amor efímero, el amor líquido y sobre la rabia que me daban las expectativas que nunca se me cumplían. Escribí sobre la necesidad de cambio con la intención de manifestar y algunos días sobre las ganas de querer volver a por más.
Con el tiempo me di cuenta de que lo hice todo con la intención de leerlo y no querer volver atrás.
Si tuviese que expresar cómo me siento ahora que tienes el resultado en tus manos, diría que siento alivio y que el aire llena mis pulmones con mayor facilidad
porque la carga compartida siempre pesa menos
y porque esto era lo que me faltaba para poder avanzar.