En la frontera de Gaza, entre carreteras quebradas, edificios vacíos y tierra abrasada por la guerra, una casa resiste junto a un jardín imposible.
Árboles cargados de fruta, flores abiertas fuera de estación y raíces que atraviesan los muros, alimentadas por el agua negra de un pozo oculto. Allí donde el paisaje se ha vuelto polvo y escombro, la vegetación avanza con una fuerza antigua, ajena al tiempo y a la devastación.
Una familia ocupa la casa en busca de una nueva vida. Lo que encuentran es otra clase de ruina: un lugar fértil y corrupto donde la tierra conserva memoria y donde algo enterrado hace mucho tiempo sigue creciendo bajo la superficie. Podrían huir del horror de la guerra y del eco de los antiguos habitantes, pero eligen mirar hacia otro lado. Es mucho más sencillo.
Una casa en Gaza es una novela de horror extraño y mitológico sobre los ciclos de destrucción, la persistencia de la tierra y aquello que permanece vivo incluso después del desastre.