«El ser humano es, en esencia, un ser solitario. Y por eso comprendemos que el hecho de estar vivos nos da una sensación demasiado profunda como para considerarlo algo sin sentido. Dondequiera que uno caiga, como sea que llegue hasta allí, quien alcanza ese extremo es alguien que ha recibido una gracia. Quizá el volver desde esa soledad sea nuestra esperanza.» En Confesiones de un divorcio, Na Hye-seok combina la narración autobiográ ca con una re exión crítica sobre la sociedad de su tiempo. Este repaso por su vida íntima se asoma a su experiencia personal y critica la doble moral de la sociedad coreana respecto al amor y al matrimonio. La polémica acompañó al libro desde el principio: defendía que las mujeres también tenían derecho a vivir en libertad y denunciaba la desigualdad entre hombres y mujeres. Más allá de su contexto histórico, los debates sobre el matrimonio, la autonomía personal y las expectativas sociales que recaen sobre las mujeres continúan siendo temas de discusión en distintas sociedades. Desde esta perspectiva, el texto de Na Hye-seok no solo permite comprender mejor el pasado, sino que