Si hay algo que caracteriza a la ciencia económica moderna es la adopción de lo que podríamos denominar en sentido amplio positivismo como guía de investigación y criterio para la construcción de las teorías económicas. La creciente influencia del positivismo tiene su origen en el intento de querer que las ciencias sociales imiten a la ciencia exitosa por excelencia: la física (newtoniana). Para el positivismo la tarea de la ciencia económica debe ser el realizar predicciones correctas. Debe juzgarse, por tanto, según la precisión, el alcance y la conformidad con la experiencia de sus predicciones, de la misma manera que con cualquier otra ciencia física o natural. Las hipótesis y premisas son totalmente irrelevantes para la validación de las teorías económicas, puesto que éstas han de juzgarse en términos de su valor instrumental a la hora de generar predicciones exactas. Mises señaló que la raíz de los problemas de la metodología positivista era el defender un monismo metodológico. Es decir, proclamar que los métodos experimentales de las ciencias naturales constituyen la única forma adecuada de investigac