Gallardo Ruiz, Eduardo
Eduardo Gallardo Ruiz, nacido en Don Benito (Badajoz), el 2 de diciembre de 1935, es el traductor de estos relatos, y también el autor de las siguientes traducciones: Problemas monetarios internacionales y nacionales, de Per Jacobsson; ¿Se puede controlar la inflación?, de Harold G. Moulton: La ciencia económica y la reforma social, de Abram L. Harris; El impacto filosófico de la física contemporánea, de Milié (Üapek; La nueva África, de Smith Hempstone; Poemas de William Shakespeare, del inmortal Cisne de Avon; y Cuentos de Oscar Wilde, del inolvidable genio irlandés, una publicación de nuestra editorial.
Wilde, Oscar
Wilde, Oscar
Oscar Wilde, cuyo nombre completo era Oscar Figall O’Flahertie Wills Wilde, nació en Dublín el 16 de octubre de 1854. Era hijo de Sir W. R. W. Wilde, un ilustre cirujano que presidía la Academia Irlandesa, y de Lady Jane Francesca Speranza, hija del Archidiá¬cono Elgee y autora de poemas y otras pro¬ducciones literarias. Oscar estudió en el Trinity College de Dublín y en el Magdalen College de Oxford, destacando, incluso antes de graduarse, tanto por su talento como por su original extravagancia. Cuando viajó a Estados Unidos para dar una confe¬rencia, pasó tranquilamente la aduana diciendo: ‘No tengo nada que declarar, excepto mi genio.’ Y genial era en realidad, como lo demuestran no sólo sus novelas, sus ensayos, sus poemas y sus piezas teatrales, obras que han sido y son leídas y admiradas por el mundo entero, sino también cada una de las fantásticas narraciones que en este volumen presentamos como modelo de exquisitez para deleite de los lectores. Este singular hombre de letras vivió en Francia y en Italia, y murió de súbito en París el 30 de noviembre de 1900, a consecuencia de una meningitis aguda.
Descripción
Los Cuentos de Oscar Wilde llenan el corazón de tristeza y alegría, de amor y de odio, de infortunio y compasión, de ternura y crueldad, de egoísmo y largueza, de pesadumbre y placer. Son como poemas en prosa, narrativa poética de una belleza comparable a la fascinante magia de los cuentos de Andersen y Grimm, y deleitan a niños y a adultos. Hay que leerlos tranquilamente, para sentir en el fondo del alma la gran variedad de emociones que produce cada uno de estos fantásticos relatos, vertidos al castellano con meticuloso esmero, reflejando con gran fidelidad el léxico y el estilo del texto original inglés, y reteniendo incluso las características tipográficas de los libros que se imprimen en el Reino Unido. Así los ofrecemos a los lectores españoles, que sin duda sabrán apreciar el esfuerzo del traductor y la minuciosidad del editor al preparar la publicación de este conjunto narrativo, elegido para el deleite y entretenimiento de quienes lean el presente volumen.
Enrique Revuelta Lapique