El Agua, recurso vital para la vida en la Tierra, es un bien escaso. En el año 2000 según datos de las Naciones Unidas, siete mil millones de personas habitan este planeta y para sobrevivir necesitan un elemento escaso, el agua. La crisis del agua tiene múltiples causas, y la consecuencia inmediata, en el contexto del capitalismo neoliberal, como recurso escaso es geopolíticamente estratégico, y la posesión de los recursos acuíferos determina la supervivencia y el poder económico de quienes lo posean. Desde fines del siglo pasado, la confrontación está instalada, entre las corporaciones transnacionales, organismos de crédito internacionales, y países hegemónicos que pretenden hacer del agua un bien comercial, sujeto a las fluctuaciones del mercado; y cada vez mayor cantidad de Organizaciones Sociales en todo el mundo que consideran al agua un derecho humano, un elemento vital para la vida de los seres humanos, la flora y la fauna del planeta. La participación social, en los foros internacionales, propone el derecho humano al acceso al agua potable y la soberanía de los Estados, sobre los recursos acuíferos.