Hemos sido condicionados desde muy peque¤os a valorar £nicamente lo que conseguimos a trav‚s del esfuerzo, quitando valor o desestimando a aquello que podemos conseguir con facilidad, algo tan sencillo como es sentirse bien. Buscamos continuamente algo externo a nosotros que nos haga felices porque es lo que la sociedad nos vende continuamente y pensamos que cuando alcancemos nuestrosÿÿobjetivos o nuestros objetos de deseo, bien sea a nivel material o a trav‚s de una pareja, ser entonces cuando seamos felices. Estudiamos, buscamos pareja, nos casamos, tenemos hijos, cumpliendo as¡ un guion dictado por la sociedad, muchas veces sin plantearnos si es lo que realmente deseamos. Y, de pronto, nos damos cuenta de que esa felicidad llega moment neamente y se va, y vuelta a empezar y siempre ocurre lo mismo, convirti‚ndose la felicidad en un objetivo inalcanzable, una ®misi¢n imposible¯, algo que se nos escurre siempre entre los dedos y que siempre nos deja como una especie de sensaci¢n de vac¡o porque, en realidad, la felicidad no es algo tangible, no es un diploma que adquieres y cuelgas en la pared y has termin