Juan de Medinaceli,, estudiante en Salamanca en tiempos de Felipe II, desempeña su labor como taxi (correo) al servicio de la corona, recorriendo Turquía, Persia, Alejandría y El Camino de Santiago para acabar en Murcia como Prior de la Ermita de San Antón. Así conoce a Francisco Salzillo, Juan de Tarshis, Antonio López y otros personajes de la época, tanto en la corte como en la capital murciana. En su azarosa vida se mezclan las costumbres y los paisajes de las tierras europeas, con las asiáticas y africanas.