Con el cambio de milenio se manifestó la necesidad de una reflexión pormenorizada sobre el fuerte rebrote de una religiosidad politizada y vuelto agresiva. En los Estados “re-bautizados” como laicos, la religión se había progresivamente “privatizado” a partir de la época de la ilustración hasta finales de la segunda guerra mundial. Max Weber describió el desarrollo de una predisposición social fructífera al establecimiento del capitalismo moderno; una ética religiosa que permite un proceder racionalizado en el funcionamiento cotidiano de la esfera pública. El método de Weber se caracteriza, por un lado, por su abstracción y configuración de instrumentos de análisis para investigar en el campo de las ciencias sociales, y por otro, por relacionar fenómenos entre sí. Siguiendo en esta línea de pensamiento, ¿podremos comprender también el “reencantamiento” del mundo actual? Para contestar a esta pregunta vamos a analizar la revolución islámica de Irán, que ha sido frecuentemente interpretada como punto culminante del proceso invertido del supuesto desarrollo hacia lo racional de la Humanidad.