Las relaciones entre la literatura y la moda son más estrechas, intensas y fascinantes de lo que
pudiera parecer. En un sentido y en el otro, la narrativa de ficción y el sistema de las apariencias
vestimentarias se retroalimentan mutuamente, conformando una simbiosis muy beneficiosa tanto
para uno como para el otro campo creativo, la novela y el universo fashion. Los grandes novelistas
describen minuciosamente la moda que visten sus personajes en cada época para denotar sus
circunstancias de vida y para connotar las peculiaridades de su psicología, su conducta y sus
motivaciones más ocultas. Así lo hicieron Balzac, Jane Austen, Dickens, Wilde, Pardo Bazán, Proust o
Virginia Woolf en el pasado y así lo hacen Murakami o la reciente Premio Nobel de Literatura Han
Kang, Carmen Posadas, Leonardo Padura, Adélaïde de Clermont-Tonnerre o Nathalie Nothomb en el
presente.