Los cuentos que encierra El Grito transitan por la difusa frontera entre lo inveros¡mil absoluto y lo plenamente posible, trayendo al lector m£ltiples historias, acontecimientos y sensaciones. Los relatos aqu¡ contenidos podr¡an enmarcarse, si tal g‚nero existiera, en una especie de fantas¡a racional; mezcla de vasto universo imaginativo y tramas inteligentemente concebidas. Las historias de El Grito florecen en medio de escenarios irreales, aunque plenamente reconocibles. Ciudades y muchedumbres, sitios oscuros y mundos clandestinos se entreveran en una sinfon¡a altisonante, dirigida por los vientos del destino. Los personajes, arrastrados por la corriente de lo rutinario, lo excepcional o incluso la melancol¡a cobran la figura de esa tuerca suelta entre engranajes desalmados y guardan para el lector algunas reflexiones inexcusables. En El Grito queda plasmada una potente imaginaci¢n creativa, en relatos de misterio, terror o suspenso, con hechos que se desencadenan con pasmosa agilidad y con finales sorprendentes; siempre sorprendentes.