Dicen que el Rey Salomón, en su inmensa sabiduría, hablaba el lenguaje de los pájaros. Ese don se presenta en este libro como la conexiónque, a veces, se consigue con la realidad. No con la realidadinventada por el ser humano, sino aquella que dormita en el vaivén delas hojas o cabriolea en la inquietud de cualquier niño.