El mono de los mil días es una crónica de la vida de Nacho Alonso, acompañada de una selección de sus fotografías que ilustran el texto. No se trata de exponer los aspectos más escabrosos del mundo de la droga. Lo que interesa aquí es mostrar la interacción entre dos principios opuestos en un desarrollo vital: un principio de muerte, de autodestrucción, de evasión y disolución que es la droga, y un principio de vida, creación y cohesión que es la fotografía. Esta interacción está lejos de ser sencilla y previsible. La fotografía de Nacho, siendo un motor esencial que le ha permitido literalmente seguir vivo, está sin embargo vinculada y marcada por su experiencia de adicto. Y la droga, a pesar de constituir una fuerza negativa que ha lastrado su desarrollo vital, también le ha conducido a experiencias muy enriquecedoras, al liberarlo de las ataduras que impone una forma de vida estrictamente reglamentada y planificada.