Durante años, el silencio fue su refugio. Y
también su condena. La vergüenza, su casti-
go. La culpa y el miedo, sus más fieles com-
pañeros. Las cicatrices del pasado siempre
formarán parte de ella, pero sanar es po-
sible y la autora nos lo narra en este rela-
to tan estremecedor como esperanzador.
"El monstruo que me acompaña(ba)" no
es la historia de una víctima de abusos:
es el testimonio de una superviviente.
Con una voz valiente y profundamente hu-
mana, la autora comparte lo vivido para
tender la mano a todo aquel que pueda ver-
se reflejado en su historia. Su relato invita
a romper el silencio, a mirarse sin miedo ni
culpa, a comprender que no hicieron nada
malo. Su historia es un grito de libertad y
coraje, un recordatorio de que el dolor no
define quiénes somos, y de que todos tene-
mos dentro la fuerza necesaria para recons-
truirnos, amarnos y volver a empezar