EL MUNDO CIEGO

EL MUNDO CIEGO. ESCRITOR DE FERROLTERRA SEDES NARON FERROL DE ASTANO A PRINCENTON

Editorial:
PÁLIDO FUEGO
Año de edición:
Materia
MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
ISBN:
978-84-948389-4-1
Páginas:
210
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
En stock

Descuento:

-5%

Antes:

16,90 €

Despues:

16,06 €
Comprar

Sinopsis

Dos mujeres se conocen en Madrid y deciden pasar juntas un fin de semana en las montañas. Marta, traductora, ha sido abandonada hace unos meses por su marido. Alicia, más joven, es una exdrogadicta que no ha llegado a terminar la carrera de filosofía y trabaja de secretaria en el bufete encargado de las diligencias del divorcio de Marta. En los dos días y medio que cubre el relato, reflexionan sobre su pasado y sus familias. Libre de un matrimonio en el que ha tenido un papel convencional y sumiso, Marta se propone acometer su antiguo proyecto de reescribir cuentos infantiles tradicionales. Alicia, arriesgada e inquieta, aviva la imaginación de Marta, le va sirviendo de inspiración para posibles relatos, y la obliga a confrontar aspectos de su ser que Marta nunca había querido confesarse.
Autor: Loureiro, Ángel
Loureiro, Ángel

Ángel Loureiro es licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Ha sido docente en materias de literatura, cine y fotografía en varias universidades estadounidenses, entre ellas Princeton, institución en la que dirigió el Departmento de Español y Portugués durante siete años. Entre sus ensayos más recientes se encuentran "Huellas del otro. Ética de la autobiografía en la modernidad española" (2016) y, como editor, "¿El populismo por venir?" (2018). "El mundo ciego" es su primera novela.

**
De Astano a Princeton
santiago romero 15.02.2009 01:00
Ángel Loureiro.
Ángel Loureiro. LOC

Este ingeniero arrepentido dirige el departamento de literatura española en la universidad que albergó a Einstein

La historia que les propongo esta semana es un arquetipo del profundo significado de un concepto a veces utilizado a la ligera: la vocación. El ferrolano Ángel Loureiro empezó a trabajar a los 14 años como aprendiz en los talleres de Astano -donde su padre trabajó toda su vida-, a la vez que estudiaba. Una beca acabó por convertirlo en el número uno de los ingenieros industriales de su promoción. Con el título y un futuro más que prometedor en el bolsillo, hizo de tripas corazón para comunicar a su familia una decisión que pocos tomarían como propia de una persona en sus cabales: abandonaba la seguridad de la ingeniería para iniciar una incierta carrera de filosofía. "Fue casi un salto en el vacío. Me di cuenta de que tenía aptitudes como ingeniero, pero me faltaba la vocación. No es que cayera muy bien en mi familia, en aquel momento fue algo muy difícil, aunque ahora están contentísimos con el resultado", recuerda Ángel desde Princeton -la universidad de Einstein- donde es catedrático de Literatura Española desde 2001.

El joven ingeniero que amaba las letras más que los algoritmos desembarcó en Georgia (la de Ray Charles, no la de Stalin) con una modesta beca que le obligó a seguir con su esforzada cadencia educativa: trabajar para estudiar. "Después hice el doctorado en Pensilvania, con el mismo sistema: trabajo y beca y después de cuatro años conseguí una plaza de profesor en Massachusetss, donde estuve quince años, hasta que en 2001 me ofrecieron el puesto de catedrático en Princeton".

En Princeton, una de las tres referencias académicas más prestigiosas de Estados Unidos con Harvard y Yale -aunque en 2008 figuró al frente del particular ranking que se establece entre ellas anualmente-, tenía como referencia a un premio Nobel, Joseph Taylor. "Fue mi decano durante tres años". Loureiro es el responsable de que ahora la gran referencia literaria de Princeton sea el escritor argentino Ricardo Piglia, el nuevo Borges, que obtuvo el Planeta en 1997. "A los seis meses de mi llegada a Princeton, me pidieron que dirigiera el departamento de literatura española y él fue la primera de mis contrataciones". Princeton es un nombre reverenciado en el ámbito de la literatura hispanoamericana, ya que alberga algunos de sus grandes tesoros, sobre todo de los escritores del boom.

"Hay muchos manuscritos de Cortázar, incluidos poemas inéditos, así como de Severo Sarduy, Carbrera Infante, Octavio Paz? Hay un plantel extraordinario. El manuscrito de la autobiografía de Reinaldo Arenas (el escritor homosexual encarcelado por Castro y encarnado en el cine por Javier Bardem) está aquí, pero por alguna razón está sellado hasta diez años después de la muerte. Este fondo comenzó con el chileno José Donoso, que hizo aquí su licenciatura con préstamos que nunca pagó, así que cuando se hizo famoso zanjó su deuda con Princeton cediéndole sus manuscritos".

Como director del departamento, Ángel Loureiro dispone de una privilegiada relación con el panorama literario hispanoamericano. "Princeton es una universidad con muchos recursos y nuestro departamento tiene un presupuesto prácticamente ilimitado para estas actividades. Invitamos a mucha gente, recientemente han estado aquí Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Juan Villoro. El coruñés Rivas acaba de estar este otoño. Yo viajo varias veces al año a España y tengo muy buenos contactos con escritores, a los que veo con regularidad".

Loureiro es uno de los grandes expecialistas en Torrente Ballester, el universal escritor ferrolano que se encuentra a caballo de dos efemérides: los 15 años de su muerte y los 100 de su nacimiento, que se cumplirán en 2010, una buena excusa para revisar una obra que parece haber caído un tanto en el olvido. "Torrente, al que conocí, llegó a a tener una enorme reputación. Recuerdo que, estando ambos en el parador de Baiona, las niñas de 14 años se acercaban a pedirle autógrafos. Era la época en la que pasaban Los gozos y las sombras en televisión. No estoy seguro de que se haya mantenido esta imagen, porque el experimentalismo narrativo que él ejerció dejó de practicarse en los 70 en detrimento de una narrativa más fácil de leer. Los escritores difíciles , como Torrente o Benet, han quedado un poco en la sombra. Yo creo que ahora que está de moda la memoria histórica sería importante revisar la manera en que la historia aparece en las obras de Torrente y la visión que aporta".

El catedrático coruñés en Princeton es precisamente un nombre de peso en los foros de debate de la guerra civil española, el sempiterno problema sin resolver.

"Sobre la Guerra Civil queda mucho por decir, pero probablemente no se dirá hasta que pasen un par de generaciones. Lo que haría falta es menos proyección del presente en el pasado, que es lo que hacen buena parte de los que escriben de esto". Loureiro reconoce que no existe una novela capaz de asumirla sin banderías. "Es muy difícil hacerla en el contexto presente. Yo creo que siempre se dejó de lado una idea importante: un porcentaje enorme del pueblo que no creo que estuviese identificado con esos bandos se vio arrastrado a combatir, ser fusilado o sufrir penurias. Me gustaría ver más una historia de la guerra centrada en esta gente de a pie".
La Opinión de A Coruña