El rey se divierte, de Victor Hugo, es una pieza dramática de primer orden, y no solo por el escándalo del que se vio rodeada en su estreno, en 1833, sino por la ajustada descripción de su principal protagonista, el bufón Triboulet, y la manera magistral en que su tortuosa personalidad va tejiendo la trampa en la que él mismo caerá. Ese retorcimiento se refleja en la etimología de su nombre, triboler, que en francés antiguo significa atormentar, atribular, cosa que no deja de hacer nuestro bufón. La misión de los bufones de corte era más compleja que la meramente burlesca, y hay evidencias de que ejercían una función admonitoria, al tiempo que con su apariencia fuera de canon (Triboulet es jorobado) servían de contrapunto a la normalidad y sobre todo a la excelencia del modelo real, bien para realzarla, bien para frenarla. Ventura de la Vega (Buenos Aires, 1807-Madrid, 1865) fue autor de una dilatada obra lírica y dramática y libretista de zarzuelas para maestros tan reputados como Barbieri, Calleja y Gaztambide. Al igual que muchos otros autores teatrales del momento, adaptó al castellano numerosas comedias