®Cuando corren parece que sus patas fueran independientes del cuerpo, parece como si fueran llevados en volandas por unos seres diminutos. Se mueven con ansiedad, a impulsos el‚ctricos, transmitir¡an nerviosismo si no fuera por el aspecto tan simp tico que tienen. Los lemmings son unos peque¤os roedores regordetes de min£sculos y brillantes ojos redondos. Existe el mito de que se suicidan en masa para autorregular su prodigiosa reproducci¢n, se han podido ver escenas en las que los lemmings saltan por un barranco o se arrojan al mar sin posibilidades de sobrevivir¯, lo que produce situaciones absurdas comparables a un suicidio colectivo. Al ser preguntado en prisi¢n, Franz Stangl, comandante SS, comparaba a los jud¡os de Treblinka con los lemmings. Sin voluntad propia, segu¡an ordenadamente las instrucciones alemanas para arrojarse a una muerte segura, sin sublevaciones y sin dar un paso atr s, los propios jud¡os autorregulaban la poblaci¢n jud¡a de Europa. Olvidaba en su respuesta que siempre hab¡a habido alguien empujando. Esta noche, el mismo Franz Stangl no deja dormir a Otto Kremer, con quien combati¢ d