Con el mundo rural como trasfondo, en los tiempos oscuros, que se dan en una dictadura todo está permitido para los adeptos, menos la dignidad. Este relato inventa algunas desgracias de las muchas que pudieron darse, y que en realidad se dieron, durante los años 40 y 60 en nuestro país, concretamente en el campo andaluz.
La prosa empleada por el autor para narrar esta historia, que va mucho más allá del costumbrismo, es sencilla, fluida, penetrante y, en determinados momentos, no está exenta de una voz poética y tremendista, pues tremenda es la tragedia en la que se se basa, sostenida en la personalidad viciosa de unos personajes sin escrúpulos. Porque en los tiempos oscuros, siendo incondicional al régimen, se puede ejercer el estupro, la hipocresía y la avaricia: cualquier maldad está permitida siempre y cuando se guarden las apariencias y se finja ser un buen cristiano.