Estos escritos nacen del dolor ante la muerte de la persona amada, de las noches frías y los días tristes. Hablan del amor, de la esperanza y del recuerdo, y del vacío que deja su ausencia.
Nacen de la necesidad de construir una nueva rutina, de la incomprensión del presente y de la inquietud ante el futuro, de vivir con esperanza y de cómo abrazar la soledad con media sonrisa en los labios.