?Piense usted en el momento previo al fin del mundo, esa toma de conciencia justa en la que ya se ve venir el acabose y entonces, qu‚ narices, empezamos a mandarlo todo all¡ donde siempre lo quisimos mandar. Los personajes que habitan el libro que tiene en las manos andan por ah¡ sin gran cosa que perder, y como el tiempo escasea no van a malgastarlo con tibiezas. Recuento de man¡as, obsesiones, egos en un mundo que es exactamente el nuestro, casi todo el tiempo. Todas las taras que usted tiene son m s tara todav¡a gracias a las telecomunicaciones. Narradores que hacen trampas, protagonistas con pereza a protagonizar; de vez en cuando las met foras son tangibles y parecen una vajilla de duralex, iron¡a para parar un AVE. De vez en cuando el amor, pero sin que se nos nuble el sentido demasiado. De vez en cuando algo parece posmoderno, pero sin florituras, es m s bien escepticismo. Y aun as¡, una termina Eso no me lo dices en la calle con sonrisa y un poco menos de miedo a lo que sea que tenga que venir, imagino que por el consuelo de reconocernos en el andar como pollo sin cabeza.? (Sof¡a Casta¤¢n)