Por ello, en su caso, es mejor no hablar de realidad, sino de estabilidad. También entre los pueblos primitivos, algunos no disponen de relaciones de parentesco que garanticen v¡nculos sociales estables, mientras que otros s¡ logran crearlas, pero ambas son igualmente reales. Los v¡nculos inestables resultan ineludibles bajo determinadas condiciones, y ello aunque al vecino le parezca que el mundo se viene abajo cada vez que se hacen patentes. Las tribus vecinas no comprenden estos nuevos sistemas de transición de parentesco, y si pudieran distinguir entre la realidad y la ficción, sin la menor duda los considerar¡an ficticios.