Ángeles Alvariño
Una precusora en la investigación oceanográfica mundial
Foto de Ángeles Alvariño. Fuente: Archivo de Ángeles Leira Alvariño.
Oceanógrafa de profesión, Ángeles Alvariño González nació en Serantes (Ferrol) el 3 de octubre de 1916. Es hija del doctor Antonio Alvariño Grimaldos y de María del Carmen González Díaz-Saavedra. Desde pequeña se caracterizó por tener una gran inquietud intelectual y demostró una habilidad especial y gusto por la lectura.
Hasta 1931 estudió en diversos centros educativos de Ferrol, para después cursar el Bachillerato Universitario en Ciencias y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, que terminó en 1933 con las disertaciones: Insectos Sociales y Las mujeres en el Quijote.
Aunque en 1934 comienza sus estudios de Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid, estos se ven interrumpidos por el cierre de las aulas, motivado por la Guerra Civil. En ese período Alvariño decide mejorar sus conocimientos de francés e iniciarse en el aprendizaje del inglés, lengua que constituirá una valiosa herramienta de trabajo en su futura aventura americana en los Estados Unidos.
En 1940 casa con Eugenio Leira Manso, capitán de la Marina de Guerra Española y Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, y dos años más tarde nace su hija, María de los Ángeles Leira Alvariño, conocida arquitecta y urbanista radicada en los EE UU.
Una vez abierta la universidad, Ánxeles continúa con sus estudios y en 1941 realiza un Máster en Ciencias Naturales con Pundonores en la Universidad de Madrid. De 1941 a 1948 imparte clases como profesora de Biología, Zoología, Botánica y Geología, en colegios universitarios en Ferrol.
En 1951 obtiene el Certificado de Doctorado en Psicología Experimental, Química Analítica y Ecología Vegetal en la Universidad de Madrid. Entre 1950 y 1957 es destinada como bióloga marino-oceanógrafo en el Instituto Español de Oceanografía (laboratorio oceanográfico de Vigo).
En los años 1953 y 1954 recibe una bolsa del British Council para realizar investigaciones sobre zooplancton en el Laboratorio de Plymouth, Inglaterra, bajo la dirección de Frederick S Russell y Peter. C. Corbim. Ánxeles Alvariño fue la primera mujer a bordo de un barco británico de investigación en calidad de científica. Participó en varias expediciones y cruceros científicos en el Atlántico y Pacífico, a bordo de buques oceanográficos de Inglaterra, Estados Unidos, España y Méjico.
Durante el período 1956-1957, Ángeles recibe una subvención de la Comisión Fulbrigth para realizar investigaciones científicas sobre zooplancton en la Woods Hole Oceanographic Institution (http://www.whoi.edu/), de Massachusetts. En los años siguientes sigue recibiendo subvenciones de instituciones como la Marine Life Research, la Oficina Naval de Investigaciones de los Estados Unidos y la National Science Foundation. En el año 1967 se doctora en Ciencias por la Universidad de Madrid con la tesis: Los Quetognatos del Atlántico. Distribución y Notas Esenciales de Sistemática.
Esta científica gallega continúa subiendo escalones en su carrera profesional, es requerida por el Scripps Institution of Oceanography (1958-1969), (La Jolla, California) (http://sio.ucsd.edu/) para efectuar investigaciones sobre plancton, corrientes y dinámica oceánica. En enero de 1970 obtiene el cargo de Bióloga Investigadora en el reconocido Southwest Fisheries Science Center (NOAA), (http://swfsc.noaa.gov/), para efectuar estudios sobre la albacora y otros pescados, así como sobre el plancton y sus relaciones con la dinámica oceánica, las pesqueras y el efecto de los depredadores del plancton en la supervivencia de las larvas de pescados.
Ángeles pasa a ser una mujer precursora en la investigación oceanográfica española y destacada científica internacional, llegó a descubrir 22 especies nuevas de organismos marinos, los indicadores planctónicos para corrientes oceánicas y para la pesca. Entre dichas especies tomamos como ejemplo: 1987: Medusa, Pandea cybeles (mar de los Sargazos), 1987: Chaetognata, Spadella pimukatharos (aguas de la isla Catalina, California), 1984: Sifonoforos, Lensia reticula y Lensia lelouve, 1983: Sifonoforos, Heteropyramis alcala y Thahassophye ferrarii (del Pacífico sur), 1983: Sifonoforo, Nectocarmen antonioi (de aguas de California), 1981: Chaetognata, Spadella Legazpichessi (aguas de las islas Marshall), 1978: Chaetognata, Spadella gaetanoi (aguas de Hawaii), 1972: Sifonoforo, Epibulia ritteriana, 1970: Chaetognata, Spadella (aguas de Curacao), 1968: Sifonoforos, 2 nuevas especies, 1967: Sifonoforos, Vogtia kuruae, 1962: Chaetognata, dos nuevas especies, 1961: Chaetognata, Sagitta scrippsae y dos nuevas especies. Dos ejemplares planctónicos llevan su apellido, el quetognato Aidanosagitta alvarinoae (Pathansali, 1974) y la hidromedusa Lizzia alvarinoae (Segura, 1980).
Los trabajos científicos originales publicados por Ánxeles alcanzan el centenar. Revistas como Pacific Science, Bulletin Scripps Institution y Calcofi Atlas y el Boletín del Instituto Español de Oceanografía albergaron sus artículos.
Desde 1976 Ángeles posee numerosos nombramientos académicos en diversas universidades, como a University of San Diego, a San Diego State University, el Instituto Politécnico Nacional de Méjico, la Universidad Federal de Paraná y la Universidad Nacional Autónoma de Méjico.
A partir de 1993 se retira como científico emérito, status alcanzado ya en 1987, y sigue publicando los resultados de sus investigaciones. Su obra más destacada de esta época es el estudio sobre la expedición de Malaspina, patrocinado por la Xunta de Galicia. Fue su manera de combatir la propaganda dada a Cook como la primera expedición científica.
Desde Galicia y en reconocimiento a su importante trayectoria profesional, Ánxeles Alvariño fue distinguida con la Medalla de plata de Galicia en el año 1993. Asimismo, después de que la Universidad de A Coruña le había dedicado la Semana de las Ciencias en 2005, el Ayuntamiento de Ferrol le rindió un homenaje póstumo en el Campus de Esteiro, donde se descubrió una placa conmemorativa en honor a una de las mujeres más destacadas en el mundo de la ciencia.
A su fallecimiento en San Diego (California), el 29 de mayo de 2005, dejó terminado otro manuscrito sobre las aves y animales marinos encontrados en la expedición Malaspina y luego estudiados por ella. Se trata de un proyecto que próximamente será terminado y traducido por su hija.
Bibliografía:
-Obra de Ángeles Alvariño (pinchar aquí para descargar)
Álbum de la Emigración
El Álbum de la Emigración recupera las figuras más destacadas de las colectividades gallegas en América, así como sus principales creaciones. Un acercamiento a la memoria de nuestra emigración.
El Álbum de la Emigración es un proyecto delArchivo de la Emigración Gallega(contenidos) yculturagalega.org(diseño)
E-mail : aemigracion@consellodacultura.org
El Día da Ciencia reconoce la labor de Ángeles Alvariño
La oceanógrafa ferrolana identificó más de 20 nuevos organismos marinos y consiguió trazar la distribución de las especies de todos los océanos
nacho blancoredacción / la voz, 29 de abril de 2015. Actualizado a las 05:00 h.
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La Academia Galega de Ciencias (RAGC) rinde homenaje a la investigadora ferrolana Ángeles Alvariño (1916-2005), a quien le dedica esta edición del Día da Ciencia en Galicia. Aunque para casi todos esta mujer es una gran desconocida, los méritos de Ángeles Alvariño trascienden nuestras fronteras. La escasa publicidad de su persona, su mínimo afán de protagonismo y su condición de mujer fueron un freno al conocimiento de su trabajo. No así fuera, pues para países punteros en la investigación marina, como Gran Bretaña o Estados Unidos, Alvariño es de las más importantes en disciplinas como el zooplancton. Nada menos que 22 nuevas especies descubiertas por ella. Hoy, un buque oceanográfico luce el apellido Alvariño.
Nació en Serantes, cuando esta parroquia era concello propio limítrofe con Ferrol. Estudió en esta ciudad, en Santiago y en Madrid, para luego licenciarse en Ciencias Naturales y recalar en Vigo. Alberto González Garcés, investigador del Oceanográfico vigués, la conoció personalmente y coincidió con ella en la Universidad de La Jolla, en California. «Ángeles era muy inquieta, una persona muy culta y también afectiva», dice Garcés. Su inquietud la llevó a solicitar una beca en Plymouth, Gran Bretaña. Hasta ese momento Alvariño se dedicaba a la docencia, pero ese viaje la cambió. Su afán investigador ya no se detuvo. Fue la primera mujer en Gran Bretaña que participó como científica en una exploración naval.
Su nombre comenzó a sonar en el mundo de las ciencias marinas. Regresó a Vigo, donde inició la tarea de investigar el plancton conjuntamente con los pescadores gallegos. Ideó hasta redes especiales para retener estos minúsculos seres acuáticos para su posterior análisis. Posteriormente se desplazó a Estados Unidos para trabajar a mediados de la década de 1950 en uno de los más prestigiosos centros del saber marítimo como es el Centro Oceanográfico de Massachusetts. Sus expediciones por la Antártida agrandaron su currículo. Su paso por Estados Unidos no terminó en Boston, sino que participó activamente hasta su retiro en La Jolla.
Alberto González Garcés asegura que Alvariño es una figura de primera magnitud que no dejó de investigar incluso cuando ya estaba jubilada. Sus estudios sobre el zooplancton abrieron las puertas a la divulgación científica en España. «Fue una pionera en esto, y muy amena en sus escritos, apoyándolos con dibujos de su puño y letra, y casi todos firmados», destaca Garcés. Pero sobre todo su renombre internacional viene dado por dos facetas, apunta su colega. La primera fue identificar más de una veintena de especies, «un reto al alcance de muy pocos». La segunda fue conseguir trazar la distribución de las especies marinas de todos los océanos y las vías o carreteras que utilizan ayudándose de las corrientes. Este hallazgo supuso un importante avance para asociar diferentes organismos a mares concretos y saber si hay abundancia de unos, lo que puede significar carencia de otros. Una investigación que tuvo sus aplicaciones en el sector pesquero, especialmente tras sus estudios sobre la sardina y la anchoa.
La importancia de Alvariño es inmensa. Tanto que el mundo científico ha bautizado dos especies marinas con su apellido, caso del quetognato Aidanosagitta alvarinoae y de la hidromedusa Lizzia alvarinoae. La huella de Ángeles Vilariño no ha querido pasar desapercibida para la RAGC y, aquí en su tierra, la Academia prepara numerosos actos en torno a su figura. Para empezar el Día da Ciencia -el 1 de junio- será el de Ángeles.
Dice González Garcés que, aunque afectiva, tenía mucha autoestima y carácter. Tanto que publicó un libro sobre la expedición de Alejandro Malaespina (1789-1794) que demostró que la teoría británica de que fuera Challenger el primero en realizar un periplo científico era solo humo patriótico.