En los primeros siglos después de Cristo, los egipcios sol¡an reunirse en casas o santuarios para aprender una poderosa práctica de liberación espiritual. Se dec¡an seguidores de Hermes Trismegisto, legendario maestro de una antigua sabidur¡a de la que solo ha sobrevivido una serie de tratados filosóficos sobre temas religiosos. Wouter J. Hanegraaff se ha enfrentado a estos textos para demostrar que hacen referencia a ejercicios para sanar el alma de las ilusiones de la mente. Los practicantes de la senda hermética, que implicaba una profunda transformación de la consciencia, aseguraban que eran capaces de percibir la auténtica naturaleza de la realidad que se oculta tras el velo de las apariencias. A través de visiones, exorcismos y renacimientos espirituales de unión con la divina belleza universal del bien y la verdad, alcanzaban el conocimiento salvador de la gnosis.