No ha habido quizás en Europa otro periodo histórico en el que la ciencia jurídica desempeñara un papel tan relevante como durante la vigencia de la Constitución de Weimar. Sobre todo, porque la grave crisis económica, social y política solicitó la ayuda de los juristas para responder a la pregunta de cómo podría construirse teóricamente conforme al Derecho la unidad política del nuevo Estado democrático y federal. La responsabilidad que se hizo recaer en la ciencia jurídica durante la vigencia de la Constitución de Weimar, que se escenificó en la conocida disputa sobre el método, hizo que, reinstaurada de nuevo la democracia en Alemania, se buscasen dentro de ella a los responsables de su naufragio. Inicialmente se achacó al formalismo, método científico imperante en Weimar, haber dejado a la Constitución sin mecanismos de defensa. Sin embargo, ya durante los años sesenta del pasado siglo, la literatura acabó por reconocer que no fue tanto el formalismo quien más contribuyó jurídicamente a la debacle de Weimar, sino la pluralidad e indefinición de los valores conforme a las que otras teorías trataron de con