FIDEL CASTRO PATRIA Y MUERTE

FIDEL CASTRO PATRIA Y MUERTE. CON PRÓLOGO DE JON LEE ANDERSON

Editorial:
DEL VIENTO
Año de edición:
Materia
BIOGRAFÍAS
ISBN:
978-84-15374-73-2
Páginas:
256
Encuadernación:
BOLSILLO
Disponibilidad:
RECÍBELO EN 48H

19,50 €
Comprar

Libro que Enrique Meneses ordenó publicar cuando muriera Castro

INTRODUCCIÓN, por Gumersindo Lafuente. Las vidas de Fidel Castro y el fotorreportero español Enrique Meneses se cruzaron a mediados de diciembre de 1957 en Sierra Maestra. Enrique había llegado a Cuba empujado por el amor, pero muy pronto quedó fascinado por la "revolucioncita" que unos barbudos estaban protagonizando en Sierra Maestra y decidió que de alguna manera lograría entrar en contacto con ellos. La aventura no fue sencilla. En ese momento, los potentes equipos de Life y Time, apostados en La Habana, estrechamente vigilados por la policía secreta de Fulgencio Batista, se disputaban el honor periodístico de ser los primeros en captar con sus cámaras las aventuras de los guerrilleros. Enrique, que trabajaba para Paris Match, la competencia europea, jugó sus cartas en solitario y explotando su ingenio y su encanto personal logró la exclusiva de su vida. Ya en la sierra, convivió varios meses con los guerrilleros y publicó los primeros grandes reportajes de lo que estaba ocurriendo en Cuba. El impacto de la portada de Paris Match fue tremendo. De su experiencia cubana Enrique se trajo muchas historias que se convirtieron en artículos y libros, y unas fotografías imprescindibles para comprender por qué una revolución impulsada por un puñado de aventureros pudo triunfar contra todo un ejército. Enrique siguió toda su vida fascinado por lo que allí vio, y los recuerdos precisos de sus encuentros con Fidel o con el Che, llenaron páginas y horas de jugosas charlas de los que tuvimos la suerte de conocerle. También se convirtieron en un libro sobre la vida de Castro, destinado a ser publicado justo después de su muerte. Un día, Meneses, consciente de que el revolucionario sobreviviría al reportero (Enrique murió en enero de 2013) encargó a su amigo Jon Lee Anderson el prólogo y lo dejó todo organizado para que la obra fuese una realidad. Ese momento ha llegado y el libro, "Fidel Castro, patria y muerte", del que eldiario.es ofrece el primer capítulo, estará en las librerías el próximo 5 de diciembre editado por Ediciones del Viento.
CAPÍTULO I. Nace un héroe. Enrique Meneses

"Poco antes de las cinco de la madrugada del 26 de julio de 1953, las calles de Santiago de Cuba estaban más frecuentadas que de costumbre a esas horas. El día había sido de fiesta, y numerosos santiagueros aún festejaban a su patrono. Por eso, a nadie le extrañó el paso de una caravana compuesta de veintiséis vehículos que se dirigía hacia el cruce de las avenidas Trocha y Garzón. Ahí, los vehículos se dividieron en tres grupos que tomaron la Avenida de las Enfermeras. En el último grupo, un hombre alto fijaba su mirada miope en los vehículos que precedían y aferraba sus manos a una metralleta. Se llamaba Fidel Castro, y, con sus dos centenares de compañeros, iba a tallarse un nombre en la historia contemporánea.

Aquella expedición que avanzaba por las calles de Santiago sigilosamente, tenía por finalidad atacar a las guarniciones de Bayamo y Santiago. Treinta hombres estaban ya situados frente a la confiada guarnición de Bayamo y ciento setenta se acercaban al cuartel Moncada, la segunda guarnición de Cuba. Dos posibilidades habían sido previstas por Fidel Castro: reducir a los defensores del Moncada logrando un éxito singular sobre el régimen de Batista, o tener que retirarse capitalizando sobre la publicidad que el ataque tendría en toda Cuba. En ambos casos, la audacia de los atacantes se vería recompensada.

Todo había sido planeado durante varios meses. En el elegante barrio habanero del Vedado, en la calle 25 y O, Fidel Castro había estudiado esta operación en sus mínimos detalles junto con sus más fieles amigos. Todos eran miembros del Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás, y todos se sentían frustrados por la toma del poder por Batista, que, el 10 de marzo de 1952, había depuesto al presidente Prío Socarrás. Este golpe de fuerza echaba al suelo las esperanzas de todos los que aguardaban con impaciencia las elecciones del primero de junio. Pese a ser miembros del Partido Ortodoxo, Fidel Castro, Abel Santamaría, Jesús Montané, René Guitart y otros muchos, representaban los "jóvenes leones" del partido y no gozaban del apoyo absoluto de sus mayores, quizá porque éstos tenían otra edad y corrían más riesgos por ser personajes conocidos del nuevo Gobierno.

Los insurrectos trabajaron duro preparando el ataque. Obtuvieron fondos empeñándose, sacando dinero de sus familias y hasta falseando firmas de cheques, según sus adversarios. En una finca de Siboney, cerca de Santiago de Cuba, el propietario, Ernesto Tizol, comenzó a esconder las armas que le eran enviadas, ayudado por Haydee Santamaría, hermana de Abel.

[…]

A las tres de la madrugada del 26 de julio, Fidel Castro había dado sus últimas instrucciones. Los hombres de Bayamo ya estaban en aquella localidad listos para el ataque. En Santiago, Pepe Suárez, Montané y Guitart debían apoderarse de los centinelas del cuartel Moncada por sorpresa. Para ello, contaban con una fecha festiva, por lo que los uniformes rebeldes podrían ser confundidos con los de soldados de permiso que regresaban al cuartel.

Raúl Castro, hermano de Fidel, pese a sus veintidós años, recibió orden de ocupar con sus hombres el Palacio de Justicia, situado frente al cuartel, para instalar una ametralladora en el tejado.

Otro grupo debía ocupar una emisora de radio por la que e...