En el macizo granítico del Forgoselo se encuentran dos montes muy representativos de un paisaje raro y escaso en la Galiza costera, dominada por uces y tojos y que bajo la denominación de Queirugal, Landa, o simplemente Monte Bravo, acoge interesantes comunidades de ser vivos.
Además de una descripción del medio natural, y de una introducción a sus valores, este trabajo presenta una propuesta para la protección de tan interesante ecosistema, de manera que se garantice su conservación en el futuro.