Los modelos hegem¢nicos de la actividad docente, como tarea de baja calificaci¢n salarial e intelectual, est n centrados en una pr ctica cotidiana basada en el desarrollo de actividades creadas por ?otros? y que est n impuestas desde la formaci¢n, la capacitaci¢n, las pautas curriculares, los planes de estudio y los libros de texto. En este modelo no hay lugar para la elaboraci¢n de cuestionamientos, tampoco para la sistematizaci¢n de las reflexiones construidas en la toma de decisiones de las propias pr cticas de ense¤anza. El docente no produce, s¢lo aplica; puede ser el axioma que sostiene este modelo basado en la utilizaci¢n de actividades preformadas. La presente publicaci¢n se plantea en las ant¡podas de dicho modelo basado en la utilizaci¢n de actividades preformadas, sin sustento te¢rico (y sin una redefinici¢n pol¡tica de su rol hist¢ricamente asignado de transmisor y ejecutor). Por el contrario, los autores y autoras que aqu¡ se re£nen buscan desarrollar herramientas para analizar cr¡ticamente su pr ctica y el bagaje de supuestos que arrastra desde su formaci¢n y desde los mandatos institucionales