Es una evidencia incuestionable que las transformaciones sufridas en todos los territorios de la humanidad desde el pasado siglo y en los u´ltimos tiempos han sido de tal importancia y trascendencia que han cambiado de una manera decisiva la forma de entender este mundo, y por tanto, y obviamente, la arquitectura tampoco se ha librado de estas convulsiones. Como quiera que siempre se ha entendido la arquitectura como un arte del espacio, asi´ como la mu´sica ha sido considerada arte del tiempo, es precisamente esta condicio´n esencial de nuestra disciplina la que se ha visto ma´s pro- fundamente transformada. Hoy la comunidad cienti´fica asume sin reparos que el tiempo y el espacio no son magnitudes independientes y absolutas, como estableci´a el paradigma Newton-Kantiano, sino variables de una nueva entidad de cuatro dimensiones denominada como continuo espacio-temporal. La primera conclusio´n que podri´amos deducir de manera inmediata es que la herramienta tradicional del control de la forma arquitecto´nica, es decir, la Geometri´a, ya no puede mantenerse por ma´s tiempo en el aparentemente tranquilo terri