Desde los primeros versos de estos Hechizos de bosque comprendemos que no estamos ante un bestiario convencional. Tampoco ante una sucesión de poemas zoológicos destinados únicamente al entretenimiento infantil. Bella Clara Ventura recupera una antiquísima tradición simbólica -la que une naturaleza, imaginación y conocimiento- para ofrecer una lectura profundamente contemporánea.
La alondra representa la esperanza que siempre regresa; la araña convierte la existencia en paciente arquitectura; el caballo resume la nobleza y el impulso de la libertad; el colibrí transforma el instante en eternidad; la hormiga dignifica el esfuerzo silencioso; la jirafa contempla el mundo desde otra perspectiva; la oveja negra reivindica el derecho a la diferencia; el pegaso y el unicornio recuerdan que la imaginación continúa siendo una de las formas más elevadas de conocimiento.