HISTORIAS CABALLERESCAS DEL SIGLO XVI (T I) CORÓNICA DEL CID RUY DÍAZ HISTORIA DE ENRIQUE FIJO DE DOÑA OLIVA

HISTORIAS CABALLERESCAS DEL SIGLO XVI (T I) CORÓNICA DEL CID RUY DÍAZ HISTORIA DE ENRIQUE FIJO DE DOÑA OLIVA. LA HISTORIA DE LOS NOBLES CAVALLEROS OLIVEROS DE CASTILLA Y ARTÚS D´ALGARBE LIBRO DEL CONDE PARTINUPLÉS

Editorial:
FUNDACIÓN JOSÉ ANTONIO DE CASTRO
Año de edición:
ISBN:
978-84-7506-424-6
Páginas:
644
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
Disponible en 5 días

42,00 €
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Obras incluidas
Corónica del Cid Ruy Díaz
Historia de Enrique fijo de doña Oliva
La historia de los nobles cavalleros Oliveros de Castilla y Artús d´Algarbe
Libro del conde Partinuplés
Historia de la reina Sebilla
La crónica del noble cavallero el conde Fernán Gonçales
La espantosa y admirable vida de Roberto el Diablo
Sinopsis
Hoy podemos disfrutar de estas obrillas como fruto de la más imaginativa Edad Media. Salvo tres de estas obras, el resto pervivirá hasta el siglo XX, aunque el tiempo les imprimirá modificaciones más o menos profundas: descripciones más escuetas, tramas más lineales y un lenguaje cada vez más moderno, todo ello, para evitar esfuerzos de comprensión al lector. A comienzos del siglo XVI todavía mantienen muchos encantos del principio. Muestran un mundo idealizado, en el que los personajes son modelo de virtudes, y además, destilan una fuerte carga moral que alecciona al lector desde la ideología católica del momento, acentuada tras la Contrarreforma. Así, Enrique fijo de Oliva conquista los Santos Lugares y se convierte en emperador de Constantinopla y la Crónica del Cid o la de Fernán González no se entenderían sin sus luchas contra los moros.
Sobre el autor
En el siglo XV estas historias trascenderán la literatura para integrarse con la vida.
La moda caballeresca afectó a todas las clases sociales y ámbitos de la vida. Los inventarios de libros muestran el interés que despertó desde sus inicios. Hacia el año 1500, cualquier lector aficionado tenía a su alcance una gran variedad de estas historias, como La gran conquista de Ultramar, Amadís de Gaula, Tirante el Blanco, etc., en las que apreciaba diferencias de contenido, personajes, tipos de aventuras y estructuras narrativas, que no siempre encajaban con la etiqueta de “literatura caballeresca”.
Los moralistas buscan su prohibición por considerarlas mentirosas, lo que también preocupaba a ilustres historiadores, cuyo crédito peligraba, pero los lectores hacían caso omiso de tales condenas. La pasión por los libros de caballerías tuvo adeptos tan famosos como Santa Teresa o Luis Vives y los famosos dramaturgos del momento acudieron a sus argumentos para componer sus tragicomedias.