HISTORIAS CABALLERESCAS DEL SIGLO XVI (VOL II)

HISTORIAS CABALLERESCAS DEL SIGLO XVI (VOL II)

Editorial:
FUNDACIÓN JOSÉ ANTONIO DE CASTRO
Año de edición:
ISBN:
978-84-7506-427-7
Páginas:
776
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
Disponible en 5 días

42,00 €
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Obras incluidas

Libro del rey Canamor y del infante Turián y de las grandes aventuras que ovieron, ansí en la mar como en la tierra
La historia de los dos enamorados Flores y Blancaflor
La corónica de los nobles cavalleros Tablante de Ricamonte y de Jofre
La historia de la linda Magalona
La Poncella de Francia
Historia del emperador Carlo Magno y de los doze pares de Francia
La historia del muy valiente y esforçado cavallero Clamades
La historia del noble cavallero París y de la muy hermosa donzella Viana
Sinopsis
Por medio de la fantasía de estas obras los lectores se evadían de la cotidianeidad y de la penuria de sus vidas. En una época en la que la gente jamás salía del lugar donde nació, sus protagonistas son constantes viajeros en busca de aventura, como sucede en algunas de las obras incluidas en estos volúmenes, como Canamor, Tablante, Magalona, etc., que formaron parte de la cultura de muchos lectores desde el siglo XVI. Su eco más ilustre llega hasta el Quijote, que toma el bálsamo de Fierabrás de un famoso episodio de la Historia del emperador Carlomagno. En muchas de estas obrillas se encuentran motivos folclóricos que las hacen más familiares y accesibles para un pueblo que podía interpretar estos motivos y asumir el relato como propio.


Sobre el autor
En el siglo XV estas historias trascenderán la literatura para integrarse con la vida. La moda caballeresca afectó a todas las clases sociales y ámbitos de la vida. Los inventarios de libros muestran el interés que despertó desde sus inicios. Hacia el año 1500, cualquier lector aficionado tenía a su alcance una gran variedad de estas historias, como La gran conquista de Ultramar, Amadís de Gaula, Tirante el Blanco, etc., en las que apreciaba diferencias de contenido, personajes, tipos de aventuras y estructuras narrativas, que no siempre encajaban con la etiqueta de “literatura caballeresca”. Los moralistas buscan su prohibición por considerarlas mentirosas, lo que también preocupaba a ilustres historiadores, cuyo crédito peligraba, pero los lectores hacían caso omiso de tales condenas. La pasión por los libros de caballerías tuvo adeptos tan famosos como Santa Teresa o Luis Vives y los famosos dramaturgos del momento acudieron a sus argumentos para componer sus tragicomedias.