Julian ha crecido entre países, lenguas y ciudades provisionales. Hijo de una cooperante internacional, aprendió desde niño que los lugares cambian, las personas desaparecen y la estabilidad puede convertirse en una forma de encierro.
Cuando un profesor lo conoce en un instituto de Madrid, encuentra a un muchacho brillante, reservado y difícil de descifrar.
Lo que comienza como una relación entre profesor y alumno acaba convirtiéndose en una búsqueda que atraviesa continentes,
amistades, deseo y despedidas, siguiendo el recorrido de un hombre que parece destinado a no pertenecer del todo a ningún lugar.
Con una prosa sobria y evocadora, Hombres que no dejan rastro es una novela sobre el desarraigo, la memoria y las vidas que
continúan interrogándonos mucho después de haber desaparecido de nuestro lado.