“El texto podría llamarse el libro de los olvidados o el libro de las soledades”, asegura o fenés Natalio Gómez, licenciado en Dereito, traballador de Navantia e antigo dirixente sindical, que debuta no mundo da literatura con “Horas polares”. O título agocha un paradoxo xa que no polo non hai horas, toda a hora é a mesma. Mañá, ás oito do serán, presentará este traballo autoeditado que corre rápido cara a segunda edición e que está a ter na súa contorna “una difusión que no me creo. Esta funcionando muy bien el boca a boca”.
Natalio Gómez confesa que os contos e as reflexións deste libro están cheas de seres marxinais, perdedores e cun innegable peso do mundo feminino. “Los protagonistas de los relatos son sobre todo mujeres, mayores o jóvenes, que centran historias duras, muchas tristes y dolorosas pero ancladas en la vida real”. Neste sentido, Natalio Gómez cifra o interese da súa escrita en facer sentir, pensar e reflexionar, en amosar “una lección de vida”.
“Creo que este interés proviene de mi conciencia social. Sufro por lo que veo, los seres humanos viven en desamparo y soledad”, comenta Gómez que desde novo foi un fondo lector de Dostoievsky, Víctor Hugo, Dickens “o el Tolstoi no de ‘Guerra y paz’ o ‘Ana Karenina’, sino de ‘La muerte de Iván Ilich’, que me conmueve mucho más”.
Tras unha inminente segunda edición,“Horas polares” distribuirase en Madrid por parte do propio escritor que xa se ve a si mesmo abocado a visitar a capital dado o excelente recibimento que está a ter o volume.
Unha obra en definitiva salferida de referentes intelectuais e literarios, desde Einstein a Machado, de Mijaíl Shólojov a Juan Ramón Jiménez, aínda que non quere que as árbores lle impidan ver o bosque: “Me siento solidario con los que sufren”, confesa Gómez.
Ferrol
«El obrero llora, nada de pastillas»
Bea abelairas
ferrol / la voz
Natalio Gómez ha publicado un libro que escribe desde hace años, se ha autoeditado y él mismo vende entre sus amigos y sus compañeros de trabajo en Navantia por 15 euros. «Hablo de muchos sentimientos y sobre todo de muchísimo sufrimiento y me he quedado sorprendido con los compañeros del metal, que me dicen: ?Que sí hombre, que tienes razón que un obrero llora, nada de pastillas ni antidepresivos ni otras cosas?», explica este exsindicalista que dedica el libro al abogado José Luis Muruzábal Arlegui, fallecido recientemente.
La obra se titula Horas polares, porque hace referencia a uno de los relatos en los que dos mujeres enamoradas definen los momentos que pasan juntas con el huso horario que hay en los polos: «No hay horas en los polos y no importa el reloj en la historia de amor de la que hablo», explica un escritor autodidacta que ya ha conseguido vender casi toda la primera edición de un libro por el que ha pagado una buena suma para verlo en la calle: «No aspiro a ganar dinero, ni siquiera a recuperar el que he invertido, pero lo vendo yo por las zonas en las que veo que puedo hacerlo y la verdad es que la acogida está siendo tan buena que pronto encargaré la segunda edición», dice ilusionado.
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Cada ejemplar lleva poemas, relatos cortos, reflexiones y muchas historias tristes en las que el denominador común suele ser la soledad, como la de una mujer mayor que ya no ve sentido en seguir sobreviviendo o la de una joven con síndrome de down.
Natalio dice que ha volcado su corazón en un proyecto que le hace ver cada libro como parte de su creación literaria y por eso trata de seguir sus rastros: «A veces la gente me dice que le ha gustado sin más, pero cuando un compañero de Navantia me dice ?pois non está mal? y me demuestra que lo ha acabado, la verdad es que me emociono y me empiezo a ilusionar con una segunda parte».