Una vez escuché que meditar no era una técnica, sino que era elresultado de la técnica que utilizas. Esto me pareció fabuloso porqueimpulsa a las personas a buscar ese resultado independientemente decómo lo hagan.
Hay en nosotros un estado natural y es, a mientender, la meditación.
El sol entra por tu ventana, tienesuna taza de té en las manos, escuchas música relajante? y listo. Estás en un estado de meditación.
¿Simple? ¡Sí!
Es tu estadonatural. No es algo que tengas que buscar o forzar; es tuyo.
Elsimple acto de preparar un té exige una total atención. Poner el aguaa calentar, elegir la taza que más te resuene, el té indicado, eltiempo de espera: todo es un estar en el presente. Uno consigue, enesta acción, entrar a un proceso de meditación donde la compasión y la unión vibracional con los elementos nos llevan a un estado debienestar e intimidad con nuestro ser interior. El té, en supreparación, se convierte en un puente para conectarte con la armoníade todo cuanto