Dividido en seis apartados, Salomé Ortega dirige la emoción de sucántico hacia una belleza unitaria y, a su vez, estremecida. Eldominio de las emociones, la búsqueda incesante de la libertad, elamor por la Naturaleza que gira en derredor de su acontecer, laaceptación empírica del dolor?, se tornan protagonistas temáticos deestas páginas. La contemplación de escenarios evocadores propiciainstantes de común fidelidad frente al hecho mismo de la creación. Los textos se suceden como alegoría de lo amado y de lo ausente.
Laautora acerca sus versos hasta la orilla del tiempo, y se dejaarrastrar por una corriente límpida que la conduce hasta elmelancólico ayer, pero sin perder de vista el horizonte del mañana.