JOURDAN MARKIEWICZ , EDUARDO J
Los nazis han sido retratados como monstruos, entre los que Adolf Hitler era una figura particularmente mala y poderosa, que hipnotiz¢ al pueblo alem n, sometiendo a la naci¢n contra su voluntad y oblig ndola a participar en sus cr¡menes. Limitar las consecuencias del holocausto con esta afirmaci¢n, ser¡a desconocer la popularidad de Hitler y el culto creado en torno a su persona, reduciendo la complejidad del problema en demonizar a un grupo de dirigentes nazis, diferenciando los t‚rminos "nazi" y "alem n". Los nazis son vistos como responsables exclusivos de todos los abusos infringidos y los alemanes como personas que no pod¡an detener a estos b rbaros, exonerando a la sociedad civil y a diversos sectores pol¡ticos e industriales, por los abusos cometidos en la Alemania nazi. La presente obra pretende apartarse de esta visi¢n simplista, planteando que los ciudadanos alemanes se convirtieron en nazis porque quer¡an, ya que les resultaba conveniente a sus intereses, al menos inicialmente. De manera que no hay que estudiar a Hitler sino a la sociedad que permiti¢ que existiese y, peor a£n, que asumiera el po