Me cas‚ en la iglesia de La Merced. Era invierno. Entr‚ en la iglesia acompa¤ada de mi pap , tocaban el Ave Mar¡a. Me acuerdo que me emocion‚ y cuando llegu‚ al altar empec‚ a temblar. Los regalos eran solamente sobres blancos que conten¡an dinero. Nos ¡bamos a los Estados Unidos? Con estas palabras comienza la historia de Matilde. Como un legado para sus seres queridos y con la esperanza de que sirva a todas esas personas que sufren, para que sigan adelante, para que no se queden en la oscuridad y busquen la salida. Un testimonio de que se puede ser feliz a pesar de las adversidades.