Una gran ciudad puede ocultar casi todas sus peores pesadillas detr s del anonimato. La gran se¤ora, posiblemente, lleve escondida una prostituta. El £ltimo empleado atesora vestigios del genio reprimido. La mano dormida que meci¢ la cuna mat¢ los sue¤os que nunca volver‚ a recordar. Qui‚nes somos y qui‚nes fuimos, no tiene una relaci¢n directa m s que nuestro empe¤o por permanecer rodeados de recuerdos horribles. Y quiz s, de un s¢lo manotazo, podr¡amos borrar todo nuestro presente y comenzar a construir nuestro futuro... de una vez por todas. Pero hoy no es mi d¡a, tirada en una sucia estaci¢n de tren. Una mujer elegante me regala una sonrisa, un estudiante cree poder entenderme desde su altivez. Un hombre poderoso reniega de mi condici¢n, pero no sabe que ‚sta no es la m¡a. ¨C¢mo poder soportar ese abanico de grandes maravillas que se abri¢ delante de m¡? ¨C¢mo poder comprender que todos esos hechos no estaban dirigidos por unaÿ mano siniestra? ¨Volver a creer? ¨Poder confiar una vez m s en ese Dios que todos enarbolan? Mis penas son pr cticamente imposibles de quitar..., porque no son m¡as. Llevar esta c