Este libro aborda un tema tradicional en un contexto renovado: el de la tensión entre la libertad y la seguridad. De un lado, el liberalismo político o el contractualismo, que parten de una cierta ponderación de ambos valores, aparecen como referencias ya clásicas. De otro lado, se puede avanzar que la expansión del terrorismo a nivel nacional e internacional, la consolidación de la sociedad del riesgo, la invasión de una cultura punitiva, el incremento de los índices de alarma social, así como de la violencia estatal o individual se perfilan como ejes imprescindibles en el análisis de las transformaciones del estado y de la realidad jurídica y social actual. En esta situación parece normal que la opción social, política y jurídica sea la de elevar la seguridad a la condición de derecho esencial, incluso a costa de que ello suponga un recorte de las libertades. Además, podemos observar ûno sin cierta alarmaû cómo sociedades teóricamente estables y con sistemas democráticos más o menos consolidados han pasado de pedir protección contra el poder a pedir protección del poder público. Por ello, las diversas apor