La tristeza de los olivos es una novela ambientada en un pequeño
pueblo de La Siberia extremeña que habla fundamentalmente
de la relación entre un padre y su hijo, de su reconciliación,
pero que inevitablemente toca otros temas como la situación
de la España rural o la salud mental, ya que el padre se va a vivir
al pueblo para recuperarse de una crisis, que es la causa de
su separación.
En la novela hay también un homenaje a esa generación rural
que abandonó su pueblo para darle un futuro a su familia en
ciudades grandes, en este caso en Madrid, a su sacrificio y su
esfuerzo, pero además está atravesada por un secreto a desentrañar,
algo que en principio debería ser algo familiar, íntimo
pero que acaba por convertirse en un misterio de verdad.