Las palabras son puentes, endebles, pero hermosos, que intentan comunicar los universos que cada uno lleva dentro. ¿A dónde van las palabras? No lo sé. Se van, tal vez flotando en el aire o impresas en papel, pero al ser recibidas, se tranforman, adquiriendo un nuevo significado, un significado que ni el emisor puede reconocer. Y eso, si no me equivoco, poesía tiene que ser.
En este libro, intento poner en palabras lo que pienso, siento, opino, veo y escucho. El tiempo, el azar, la voluntad, los recuerdos y la memoria pueblan estos relatos y reflexiones que comparto con lo más preciado que tengo: las palabras.