X se inclinó sobre aquel cuerpo con la expresión de lo escrito en surostro. Rodeó su cintura con el fervor del lenguaje. Puso en cadapezón, de un suave y cálido rosado, un acento, como coronación a laexquisitez de tanta hermosura. Luego se pasó toda la noche como oculto y leyendo sus versos al fondo de su sexo y esperó plácidamente,tendido a su lado, el nacimiento de la luz en algún rincón de sulibro. Es decir, la excitación de la aurora en las cuencas oscuras decada letra al abrírsele en los ojos las palabras para ser leídas.